En el presente artículo se analiza la influencia de la sociedad actual, caracterizada por ser dinámica, cambiante e inmediata, en el desarrollo socioemocional de niños y niñas en edades tempranas. Numerosos estudios científicos evidencian que una de las principales causas de la baja tolerancia a la frustración, de la presencia de problemas de autorregulación emocional y de las dificultades para el desarrollo de la paciencia, es el impacto que tiene en la vida de los niños la exposición temprana y prolongada de pantallas. Muchas familias, utilizan como recurso para calmar a sus hijos e hijas las nuevas tecnologías, descuidando otros aspectos esenciales para el desarrollo emocional y social de sus progenitores. Esta sobreexposición, cuando se da en la etapa de mayor plasticidad cerebral del niño (de cero a seis años), provoca una reducción significativa de interacciones presenciales con otros individuos, dificultades en la adquisición de habilidades sociales básicas y limitaciones considerables en el desarrollo de la empatía y el lenguaje, lo que puede desencadenar problemas emocionales futuros. En este artículo, se propone una valoración crítica sobre la necesidad de establecer límites claros en el núcleo familiar de forma temprana e impulsar, en entornos educativos, metodologías que prioricen el desarrollo emocional y social de los niños.


Palabras clave:
Educación emocional, sociedad actual, metodología activa.


This article analyzes the influence of today’s society, characterized by being dynamic, changing and immediate, on the socio-emotional development of young children. Numerous scientific studies show that one of the main causes of low frustration tolerance, difficulties in emotional self-regulation and problems in developing patience is early and prolonged exposure to screens. Many families rely on digital technologies as a resource to calm their children, neglecting other aspects that are essential for their emotional and social growth. This overexposure, particularly during the stage of greatest brain plasticity (from zero to six years old), significantly reduces face-to-face interactions, hinders the acquisition of basic social skills and limits the development of empathy and language, which may lead to future emotional problems. This article presents a critical analysis of the urgent need to set clear boundaries within the family from an early age and to promote educational methodologies that prioritize children’s emotional and social development.


Keywords:
Emotional education, contemporany society, active methodology.


1. Introducción

1.1. Contexto social y tecnológico actual

En primer lugar, es necesario comprender qué cambios se han producido en nuestra sociedad actual debido a la globalización y a la implementación de nuevas tecnologías. Canaza-Choque (2020) publicó un artículo en el cual aborda el término modernidad líquida, introducido por el sociólogo Zygmunt Bauman. Este término explica que la sociedad en la que vivimos actualmente se caracteriza por la incertidumbre y la constante transformación, viviendo en un mundo donde las reglas o estructuras no son muy fijas ni claras. Además, Canaza-Choque (2020) menciona el término “nomadismo moderno de alta gama” (p. 2), referido a las personas que están en constante movimiento y tienen la necesidad de adaptarse a un mundo en constante cambio. Con este movimiento, los individuos buscan mejores condiciones de vida, promovido generalmente por situaciones de crisis o problemas globales.

2. Impacto de la sociedad actual en la infancia

2.1. Sobreexposición de pantallas y consecuencias emocionales

Álvarez (2016) menciona cómo diversos factores de la sociedad actual están directamente relacionados con el incremento, en estos últimos años, del uso excesivo de dispositivos móviles y redes sociales. Afirma que los niños están sometidos a una exposición constante de contenidos, muchos inapropiados para su edad. Cuando esta exposición es desmedida, puede conllevar estrés, ansiedad, aislamiento o dificultades para gestionar emociones. Fernández (2017) señala la importancia de ser conscientes de que un uso descontrolado de las nuevas tecnologías puede dar lugar a conductas relacionadas con la pérdida de control muy similares a las de las adicciones.

Chiscul (2020) publicó un estudio en el cual demostró cómo la inteligencia emocional y las habilidades sociales están muy vinculadas a estas problemáticas. Para ello, realizó una selección probabilística de alumnado, utilizando una muestra de doscientos diez estudiantes de la Institución Educativa PNP Alipio Ponce Vásquez del Cercado de Perú. A este alumnado se le pasó una serie de cuestionarios y encuestas validadas y el posterior análisis de datos se llevó a cabo mediante el programa estadístico Statistical Package for the Social Sciences (versión 19), analizando estos datos y extrayendo conclusiones a partir de ellos. Además, también utilizó técnicas para analizar la relación entre las variables estudiadas: la inteligencia emocional, las habilidades sociales y las problemáticas emocionales. En los resultados se muestra que existe un 31,6% de relación entre estas variables. Además, se indica que el área bajo la Curva del Olvido Rápido es del 70,9%. Esto garantiza una buena precisión del modelo para predecir la relación entre la inteligencia emocional, las habilidades sociales y los problemas emocionales y de autocontrol.

Cango (2024) realizó un estudio en el cual analizó, mediante un enfoque cognitivo-conductual, en qué medida la inteligencia emocional se puede utilizar como factor protector frente a estas dificultades en un niño concreto de nueve años. Trabajó una serie de habilidades emocionales y sociales con el niño, teniendo como resultado una mejora significativa de su autocontrol y empatía, disminuyendo la frecuencia e intensidad de respuestas inadecuadas en el aula.

3. Plasticidad cerebral

3.1 Influencia en la etapa de desarrollo infantil

Según Shonkoff et al. (2000), aunque la plasticidad cerebral es una característica del cerebro en todas las etapas de la vida de una persona, en la etapa infantil muestra mayor flexibilidad neuronal. Este es muy receptivo a las experiencias externas que rodean al niño o niña. Es por ello por lo que la interacción social, la exploración a través de los sentidos, actividades y juegos al aire libre favorecen el desarrollo del niño en muchos aspectos, entre ellos las funciones mentales superiores, habilidades emocionales, funciones ejecutivas y técnicas de autorregulación.

Teniendo en cuenta este apunte, Nagel (2020) afirma que la excesiva exposición de los niños a las pantallas limita considerablemente las oportunidades de que estos interactúen de forma presencial, lo que limita que el individuo desarrolle habilidades sociales básicas y de autorregulación emocional. Además, Cartanyà-Hueso et al. (2021) realizaron un estudio en el que demuestran que los niños que tienen una exposición a las pantallas durante más de tres horas al día, presentan más riesgos de padecer problemas emocionales y de conducta que aquellos que tienen una escasa exposición.

4. Influencia en el entorno

4.1. Rol de la familia

Resulta fundamental tener en cuenta la repercusión de la sociedad emergente en la que se desarrollan los individuos. La sociedad actual se caracteriza por la inmediatez, un ritmo de vida muy acelerado y niveles de estrés elevados. Estos aspectos, además de la sobreexposición a las pantallas y a la reducción de estímulos sociales en las etapas de alta plasticidad cerebral, también perjudican de forma considerable al desarrollo emocional, comunicativo y social de los niños.

Muchos padres viven en constante estrés y habitualmente están ocupados o distraídos con sus teléfonos móviles. Estas situaciones provocan que los niños reciban una menor atención afectiva y emocional e incluso una menor estimulación verbal. Teniendo en cuenta que el lenguaje y la empatía se desarrollan a través de la observación constante y directa, el contacto humano, la comprensión del otro y la práctica de la escucha activa, se puede afirmar que esta desatención perjudica la adquisición de competencias emocionales básicas (UNICEF, 2021). Kwon et al. (2022) destacan la influencia de la interacción verbal entre padres e hijos con la adquisición del lenguaje en edades tempranas.

4.2. Redes sociales y ausencia de aburrimiento

Cantor-Silva et al. (2018) definen las redes sociales como plataformas a través de las cuales las personas adquieren características, hábitos o costumbres que condicionan el desarrollo de su identidad social. Estos autores mencionan cómo su uso excesivo y la dependencia hacia ellas podría afectar a las relaciones sociales de la vida real y, en este caso, al desarrollo de los hijos.

Por otro lado, López et al. (2020) indican que los momentos de reposo, en los cuales los niños se sienten aburridos, son fundamentales para el desarrollo de la creatividad, el autocontrol y el manejo de sus emociones. Además, la práctica del juego simbólico es fundamental para entender roles sociales y distintas perspectivas emocionales, lo que favorece la empatía.

Teniendo en cuenta el uso de pantallas como recurso para entretener a los niños y el abuso de las redes sociales por parte de las familias, se evidencia que hay una clara reducción del tiempo de aburrimiento en niños, el cual es fundamental para que desarrollen al máximo su imaginación, la cual en esa etapa es muy importante para su desarrollo personal.

5. ¿Cómo trabajar la educación emocional en las aulas?

En la sociedad en la que vivimos actualmente, resulta fundamental trabajar las emociones de los niños y niñas en todas las etapas de su desarrollo. En muchas ocasiones, la importancia recae en los cursos más avanzados de educación primaria, concretamente en el último curso, debido a que es una etapa en la cual el alumnado comienza a sufrir cambios en su desarrollo que requieren de una adaptación emocional. No obstante, resulta fundamental trabajar las emociones desde edades tempranas, desde la etapa de infantil y haciendo énfasis en las primeras etapas de educación primaria, donde los niños y niñas todavía se encuentran en su período de máxima plasticidad cerebral.

Desde las escuelas, en estas primeras etapas de escolarización del alumnado, se deberían desarrollar propuestas metodológicas que integren el trabajo emocional en la práctica docente como elemento transversal y adaptadas a las necesidades emocionales del grupo con el que se trabaja y, sobre todo, atendiendo a las demandas de la sociedad actual.

En primer lugar, los objetivos que se deben perseguir, señalados como esenciales en estas edades de alta plasticidad cerebral (Nagel, 2020), con el fin de proporcionar herramientas emocionales a los menores entre tres y ocho años son:

  • Favorecer la autorregulación emocional del alumnado
  • Potenciar la empatía a partir del trabajo de las emociones ajenas
  • Promover la convivencia positiva en el aula, fomentando el diálogo y la comunicación
  • Sentar las bases para la tolerancia a la frustración y la resolución pacífica de conflictos

En cuanto a las competencias clave que se deben desarrollar, atendiendo a Ley Orgánica 3/2020, del 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de Educación (LOMLOE), han de estar estrechamente relacionadas con aspectos de convivencia en la escuela, respeto de las normas e inteligencia y autocontrol emocional.

Entre ellas se incluye la competencia personal, social y de aprender a aprender, la competencia de autoconciencia, la competencia de autorregulación y la competencia ciudadana.

Estas cuatro competencias son fundamentales para el autoconocimiento la autorreflexión, la cooperación entre compañeros, la gestión adecuada de emociones, el conocimiento de las consecuencias de cada acto, el respeto de las normas y, en definitiva, el desarrollo de una convivencia saludable.

Siguiendo con el trabajo de los contenidos, es necesario centrarlos en habilidades de identificación y expresión de emociones básicas, como tristeza, alegría, ira o miedo. Además, es fundamental proporcionar al alumnado estrategias de autocontrol a través de tareas que conlleven la gestión de la espera y la respiración guiada (García, 2022). Finalmente, es indispensable que, desde edades tempranas, comiencen a trabajar en grupo, por lo que deben predominar las dinámicas grupales a través de asambleas o debates guiados. Cabe añadir que es necesario desarrollar este tipo de prácticas cooperativas con la presencia del juego simbólico, el cual es fundamental para el desarrollo de la empatía (López et al., 2020).

Finalmente, Según Muhammad et al. (2024), son recomendables las metodologías activas y que requieran de la participación de los alumnos, siendo ellos el foco principal de su proceso de enseñanza y aprendizaje. Algunas de las más destacadas para el trabajo de la empatía podrían ser el aprendizaje cooperativo o el role-playing, donde el alumnado puede experimentar situaciones sociales y emocionales a través de simulaciones. Por otro lado, para garantizar conductas adecuadas en clase y trabajar la autoestima y el autoconcepto de los niños y niñas, es muy recomendable el uso de refuerzos positivos, mediante aplicaciones como classdojo, una herramienta didáctica que brinda al grupo una dinámica metodológica basada en el feedback inmediato del docente a sus alumnos y en la que también participan las familias. Estas últimas tienen un papel fundamental y su colaboración con la escuela es clave para el desarrollo integral de cada uno de los alumnos (Kwon et al., 2022).

Conclusiones

El presente artículo evidencia los cambios producidos en las últimas décadas en la sociedad actual, la cual se caracteriza por ser inmediata, cambiante y con relaciones poco sólidas, como consecuencia de la sobreexposición tecnológica desde edades tempranas.

El análisis realizado, evidencia que la ausencia de relaciones presenciales entre niños, el uso de las pantallas digitales como recurso para calmar el aburrimiento y la saturación de estímulos en niños de edades tempranas, afecta de forma directa al desarrollo de la empatía, el autocontrol y, en general, a la convivencia positiva en el ámbito educativo, afectando al desarrollo emocional y social de los menores.

Ante esta problemática, resulta fundamental para el desarrollo integral del alumnado el trabajo de la educación emocional, la cual no debe tratarse únicamente como actividad puntual, sino que debería estar integrada en el currículo de educación primaria como elemento transversal e incluirla en las actividades diarias que se realizan en el aula.

De esta forma, se garantiza la adquisición temprana de habilidades sociales y emocionales que favorezcan considerablemente la gestión de la frustración, el control de la impaciencia desmedida y la creación de espacios en la escuela más dinámicos y saludables. Para que esto sea posible, el primer paso es apostar por una propuesta metodológica en la que reinen las metodologías activas y participativas, el refuerzo positivo, el trabajo de contenidos y objetivos centrados en la educación emocional y social y el trabajo cooperativo con las familias.

No obstante, es importante tener en cuenta que la sociedad actual se enfrenta a una gran cantidad de problemas emocionales con un sistema educativo con muchas dificultades para trabajarlas, como es la falta de personal cualificado, limitaciones temporales o limitaciones políticas, dejando de lado estos aspectos debido a que se consideran menos importantes que los aspectos académicos. Por ello, es necesaria una transformación educativa donde se implementen políticas estables y flexibles y la educación emocional y en valores sean pilares fundamentales dentro de la práctica educativa.

Referencias

 
 
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