Alternativas a la escuela tradicional »
24/05/2021 por Gema Rozalén López

Hiperaula: el aula del futuro

 

El siguiente artículo trata de concienciar a los futuros docentes sobre posibles propuestas para organizar el espacio de trabajo con el fin de favorecer el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas, siguiendo la propuesta del sociólogo Mariano Fernández Enguita. Esta idea de cambiar la forma de enseñar surge de la indignación, pues las aulas siguen ancladas al pasado donde se ignora todo lo que está fuera de la escuela y el alumnado acepta un modelo de enseñanza sin cuestionarlo y luego se reproduce; sin embargo no hay ninguna investigación que explique por qué los estudiantes tiene que estar alineados frente al profesor ni por qué hay que guardar silencio durante 45 minutos, añade Fernández Enguita. Ahora es tiempo de cambiar y reflexionar sobre un posible cambio en el ámbito educativo, pues hay que recuperar todas las fuentes de donde se puede extraer información  ya que el maestro ya no es el que alimenta de contenidos.

 Palabras clave

Hiperuala, movilidad, innovación


The following article treat to educate future teachers about possible desing to organize the workspace to benefit the learning of our students, following the proporsal Mariano Fernández Enguita. This idea of changing the way of teaching appears of the indignation because the classrooms are still anchored to the past, where everything that is outside of school is ignored and students accept the education method and then they reproduced it. However, there is not research that explains why students have to be aligned in front of the teacher or why have to be silent for 45 minutes, adds Fernández Enguita. Now is the time to change in the way of teaching, since we must recover all the sources from which information can be extracted since the teacher is not longer the one who feeds the content.

Keywords

Classroom, mobility, innovation


1. El aula congelada en el tiempo

Si nos paramos a pensar, la estructura del aula convencional ha cambiado muy poco desde su diseño por jesuitas, escolapios y lasalleanos en el siglo XVII (Fernández Enguita, 2018). Hasta entonces la enseñanza se ha transmitido en aulas apiladas donde encontramos pupitres alineados, una pizarra en el frente y una tarima elevada para que solo el profesional pueda transmitir la información al alumnado.

Tal y como afirma Gairín Sallán (1995, citado en Laorden y Pérez, 2002) el espacio escolar debe ser un elemento más de la actividad docente y, por tanto, es necesario estructurarlo y organizarlo adecuadamente, ya que puede facilitar o dificultar la consecución de los objetivos, contenidos, actitudes, valores…que los centros se propongan. Desde esta perspectiva, el espacio se convierte en factor didáctico que nos ayuda a definir la situación de enseñanza-aprendizaje y favorece el desarrollo de todas las capacidades de nuestro alumnado.

Para que el alumnado pueda desarrollar al máximo todas sus capacidades, el aula debe ser flexible y adaptarse a las necesidades del grupo-clase y no aferrase a una estructura homogénea. Montessori reunía a niños y niñas de distintas edades en aulas espaciosas, reconfigurables, en las que ellos y el mobiliario, a su escala, podían moverse en todo momento (Montessori, 1986, citado en Fernández Enguita, 2013).

2. ¿Qué es la hiperaula?