La construcción del aprendizaje mediante la exploración a través de los sentidos »
11/06/2020 por Lidia Calatrava Cano

Una infancia sin pantallas

 

En la actualidad, se observan en las aulas niños y niñas sin interés por aprender, con déficit de atención o con retrasos en el lenguaje. ¿Por qué ocurre esto? ¿Hemos experimentado algún cambio que pueda causarlo? ¿Tiene solución?

El presente artículo trata de concienciar a familias, tutores legales y docentes sobre la problemática que está surgiendo en nuestra sociedad por el uso abusivo de las nuevas tecnologías en edades tempranas, basándonos en estudios ya realizados e intentando dar solución a este hecho.

Palabras clave

Tecnología, infancia, asombro, mente crítica.

Introducción

En la realidad actual, las nuevas tecnologías se han desarrollado potencialmente en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Este hecho indudable, ha tenido un impacto que ha afectado de manera positiva, ya que es el motor fundamental del progreso en nuestra sociedad. No obstante, también ha afectado de forma negativa en algunos ámbitos, por el uso inadecuado que se la ha brindado. Deteniéndonos en el ámbito educativo, es preciso cuestionarnos, si los niños y niñas deben descubrir el mundo a través de una pantalla o necesitan experimentar durante la primera infancia  con los sentidos, para más tarde, acercarlos a las nuevas tecnologías.

Se han recogido estudios que demuestran como las pantallas tecnológicas están asociadas a problemas de autocontrol o  de déficit de atención. ¿Por qué?,  los niños y niñas se acostumbran a estímulos muy intensos y cambiantes a los que no están preparados a nivel cognitivo, y por esta razón, los niños y niñas, así como los adolescentes, no están desarrollando la paciencia ni el interés por descubrir o pensar por ellos mismos. Todo ello, está provocando un  mayor fracaso escolar porque es difícil aprender si no encuentran el interés necesario para construir aprendizaje.

Para poder entender este suceso, debemos reflexionar el uso que le estamos dando a las nuevas tecnologías desde edades tempranas, las razones que nos llevan a utilizarlas y si nuestros hijos e hijas están preparados para poder utilizarlas.

Las nuevas tecnologías en la infancia

            Como docente en la etapa de educación infantil, intento crear mentes reflexivas y críticas, pues considero que es un aspecto imprescindible en cualquier cultura o sociedad. Para educar de este modo, tras muchos cursos especializados en educación, lecturas y reflexiones, me di cuenta de que primero tengo que trabajar conmigo misma, tanto los valores que deseo infundir, como el pensamiento reflexivo- crítico que me gustaría crear en ellos.

            Una de estas reflexiones, me llevo a escribir este artículo y como todo pensamiento reflexivo comienza con una gran pregunta, me plantee lo siguiente: ¿Estamos teniendo un uso adecuado del material tecnológico en edades tempranas?

            ¿Por qué llegue a plantearme dicha cuestión? Tras observar los numerosos retrasos del lenguaje que nos estamos encontrando en las aulas, trastornos psicológicos como el TDH o el déficit de atención tan generalizado en el actual alumnado. Los docentes estamos observando como el alumnado que llega a las aulas se aburre constantemente, incluso en la etapa de infantil, con un alumnado que demanda mas estímulos del que genéticamente necesita, que no se plantea el por qué de las cosas, ni razona como funciona su propio entorno y que en la etapa de educación infantil, el uso del lenguaje es inferior al de hace 10 años atrás. ¿Por qué sucede?

            Muchas son las causas por las que está ocurriendo esa falta de motivación en el alumnado. De ahí que la educación esté apostando por un cambio de mirada hacia el niño y la niña, en el que se respete sus necesidades, sus tiempos y en el que realmente, se le otorguen el papel de protagonistas en su propio aprendizaje. No obstante, se ha demostrado, que una de las causas de estos sucesos en la actualidad es poner al alcance de los más pequeños el recurso de las pantallas digitales.

Existen encuestas que revelan que el 92,2 % de los niños de 1 año de edad ya han utilizado un dispositivo móvil, de hecho, algunos empiezan tan pronto como a los 4 meses de edad. La mayoría de las razones por las que se les muestra una pantalla a tan temprana edad es para “mantenerlos tranquilos, entretenidos o por la falsa creencia de que estimula al niño o niña”, algo que más adelante veremos que es contradictorio a los efectos que producen las pantallas, tanto a corto como a largo plazo.

            A modo de ejemplo, voy a dedicarle unas líneas a una experiencia personal que tuve no hace mucho en el aula de infantil. En este el aula había un alumno que mostraba dificultades importantes en el lenguaje, ya que solo emitía sonidos, y además tenía una gran fijación por las pantallas y un uso muy avanzado de las mismas. Al percibir esa fijación y tras haber investigado sobre las consecuencias de las nuevas tecnologías en edades tempranas, la familia y el centro, decidimos realizar un cambio paulatino en referencia a las nuevas tecnologías. Además de rebajar, de forma espaciada, el tiempo dedicado a las pantallas, ofrecimos al alumno experiencias enriquecedoras con la naturaleza, desarrollamos sus sentidos con diversas propuestas, se amplió los momentos de conversación, tanto con el adulto como con los compañeros, los momentos de biblioteca con cuentos escenificados, y también le ofrecimos instrumentos musicales que sustituyeron las teclas del ordenador. El progreso de este alumno, se percibió a las pocas semanas, y no solo en el lenguaje, si no en su comportamiento, en su entusiasmo, en las ganas de explorar y de asombrarse… El exceso de las pantallas, le estaba creando a este niño un bloqueo en su desarrollo.

            En esta misma línea, Neuropsicólogos como Alvaro Bilbao, autor de “el cerebro del niño explicado a los padres”, defiende que el contacto con los dispositivos tecnológicos es negativo por razones psicológicas, fisiológicas y de desarrollo que acabaran afectando a su comportamiento, porque la forma en  que se entrena el cerebro a estas edades tempranas ante una frustración, un esfuerzo o recompensa condiciona su conducta futura y su posterior capacidad de atención y aprendizaje. Con ello, el autor nos quiere decir, que los niños y niñas necesitan, a esas edades, construir los aprendizajes en base a la experiencia con los sentidos, además de desarrollar la inteligencia interpersonal y la intrapersonal.

            Retomando el uso de los medios digitales para calmar al niño, un estudio norteamericano analizó 59 DVD’s supuestamente educativos, dirigidos a niños y niñas menores de 3 años e identificaron una media de 7,5 cambios abruptos de escena por minuto, lo que es fisiológicamente imposible observar en la vida de un niño o niña, sin el factor pantalla. Los bebes pueden mirar fijamente a los colores brillantes y el movimiento excesivamente rápido de las pantallas, pero sus cerebros no son capaces de darle significado a esas extrañas imágenes. De hecho, toman, por lo menos, 18 meses al cerebro del bebe, poder desarrollarse hasta el punto de entender los símbolos que representa la pantalla. Esto, expresado en otras palabras, significa que con el uso de las pantallas a tan temprana edad, estamos sobre estimulando el cerebro del niño.

            Toda la televisión que vean antes de los 24 meses tiene efectos negativos durables en el desarrollo del lenguaje, en las destrezas de lectura, en la memoria a corto plazo, en la atención, entre otros. Y no debemos engañarnos, un niño o niña no tiene como necesidad interna utilizar un móvil o una tablet, esa necesidad se la imponemos los adultos desde fuera, ya sea por el modelo que ofrecemos o por nuestra necesidad de tener tiempo para nosotros.

            Otro estudio en Santa Clara, la UNESCO puso en alerta el peligro del consumo abusivo de productos tecnológicos para el aprendizaje del niño o niña, ya que los resultados de dicho estudio, entre otros, afirmaron que aumenta la pasividad intelectual y limita la creatividad.

Ahora yo me pregunto ¿aun nos extrañamos que los niños se aburran cuando vuelven al mundo real? Estamos comprando tranquilidad, a cambio de quitar a nuestros hijos su  imaginación innata, su capacidad de asombrarse ante aquello que nos regala la realidad y la naturaleza, la tranquilidad y el ritmo que necesita su cerebro para desarrollarse de forma natural. Lo mismo ocurre con los juguetes tan modernos, con pilas, luces y botones; el botón  del niño tiene que estar dentro de él, para de esta manera, observar con tranquilidad lo que nos regala la naturaleza y experimentar, por el mismo la realidad tan asombrosa que les envuelve. Un niño o niña, aprende mucho más golpeando una cuchara contra el suelo o contra una mesa, mientras haces la cena que viendo una pantalla.

            Con todo ello, la Academia Americana de Pediatría recomienda evitar que los niños y niñas usen medios digitales hasta los dos años y que los niños y niñas de dos a cinco años no debieran usar los medios digitales más de una hora al día y con fines educativos de calidad y que no sean demasiado rápidos.

            Esta recomendación, es debida a que después de los dos años el cerebro cambia, y hay niños y niñas que pueden aprender algunas destrezas de los usos tecnológicos educativos. Los programas bien diseñados pueden enseñar literatura, matemáticas o comportamientos pro-sociales, pero esto tiene connotaciones en el hecho de la temporalización y de la calidad de los programas. Como bien especifica  la Academia Americana de Pediatría, el niño o niña no debería de usar las pantallas más de una hora al día y nunca por la noche.

            ¿Qué programas de televisión serian los más recomendables para un niño de 2 a 5 años? Es de vital importancia, como hemos visto anteriormente, elegir bien los programas que ven nuestros hijos e hijas, por ello se deben establecer unos criterios de selección. Por ejemplo,  nos dice Christakis, que un contenido televisivo con luces intermitentes, cambios de imagen, movimientos rápidos, cortes de imagen etc. puede ser sobre estimulante para el cerebro en pleno desarrollo de un niño pequeño y potencialmente puede tener efectos adversos.

            Por lo tanto, se deberán elegir dibujos tranquilos, con pocos cambios de escena, que transmitan valores positivos y donde los niños y niñas se puedan sentir identificados de alguna manera, dadas las características de la etapa. Además, es imprescindible que dé lugar a la imaginación y a la reflexión. Algunos ejemplos de programas televisivos que recomiendan los expertos son: La plaza sésamo, Jorge el curioso, Caillou o Wallykazam.

            Si les mostramos estos dibujos a nuestros hijos e hijas y se aburren, puede ser una señal de que han estado expuestos demasiado tiempo a las pantallas entre otras causas como el materialismo, pero no está todo perdido, aun podemos hacer que regresen a su ritmo evolutivo. ¿De qué manera?

            Devolviéndoles el asombro, la tranquilidad y la calidad de relación con las personas que lo cuidan. Es importante pasar más tiempo con él o ella conversando; no es necesario responder a todas sus preguntas, sería más apropiado preguntarle qué piensa él, para que construya una mente crítica y aprenda a pensar por el mismo; la naturaleza es algo asombroso que nos ofrece los aprendizajes más importantes de la vida, así que puede encontrar tranquilidad, paciencia y asombro, observando los insectos, como cae la lluvia o fascinarse observando el tiempo que necesita una planta para crecer. Para llegar a la creación del pensamiento y de la imaginación, es importante que tenga momentos de aburrimiento, pues es ahí de donde renacen nuevas  ideas. Y sobre todo, no compres su sonrisa con materialismo, pues esto no crea asombro en él, solo tienes que observar cuando un niño o niña abre los regalos de navidad o de su cumpleaños, y descubrirás que no ha acabado de abrir un regalo y ya gira su vista para abrir el siguiente. En lugar de juguetes artificiales,  regálale tiempo, experiencias enriquecedoras, tranquilidad, materiales educativos de construcción o cuentos para leer y manipular juntos.

            En  mi experiencia como docente,  he tenido la suerte de trabajar tanto en centros ordinarios, donde se utiliza como base la pizarra digital y las fichas, como en centros rurales, donde su base es la propia naturaleza. Esto me ha permitido contrastar  el estilo de vida de unos y la manera de experimentar y de aprender de otros. El alumnado del centro rural, el cual, como he especificado anteriormente, tiene la naturaleza a su alcance, posee ese asombro por descubrir aprendizajes nuevos, por experimentar las características de los objetos de su entorno, por manipular y probar las diferentes posibilidades que les ofrecen los elementos de su alrededor; mientras que en centros ordinarios, donde se utilizan las pizarras digitales y las fichas en lugar de la propia experimentación, se aburren, no tienen interés por seguir descubriendo, la imaginación es escasa y se ha llegado al conformismo, en lugar de la aspiración por preguntarse e investigar.  Una de las grandes diferencias que he podido observar en estos dos contextos es, en que emplean el tiempo libre los niños y niñas. El alumnado que he expuesto en primer lugar, sale a jugar a la calle todas las tardes, se van con la bicicleta por el pueblo y comparten experiencias con la naturaleza juntos, mientras que el segundo grupo, están frente a las pantallas, realizando un abundante numero de deberes o cumpliendo con actividades extraescolares, en las que se sigue trabajando la mente, en lugar de la expresión corporal o los aprendizajes de la propia vida.

            ¿Sabían que altos directivos de empresas tecnológicas multinacionales envían a sus hijos e hijas a centros donde no se utiliza la tecnología? Las familias trabajan en empresas como Google o Apple  y sus hijos e hijas nunca han utilizado estas plataformas, si no que trabajan con pizarras tradicionales y utilizan papel y bolígrafo. ¿La razón? El ordenador impide el pensamiento crítico, deshumaniza el aprendizaje, la interacción humana y acorta el tiempo de atención del alumnado. La tecnología tiene su tiempo y su lugar.      

Conclusión

            La tecnología se ha convertido en algo necesario en muchos aspectos de nuestra vida pero no debe suprimir algo tan imprescindible como es el pensamiento y el aprendizaje basado en las experiencias.

            Todo tiene su momento en la vida y las nuevas tecnologías no se encuentran en el tiempo de la infancia. El niño y la niña aprenderán intuitivamente a utilizar un ordenador y un móvil a su debido tiempo, no se debe tener miedo a que no vayan a aprender, ya que existen diversos estudios que demuestran que su mente está preparada para saber utilizar todo lo relacionado con las tecnologías.

            El descubrimiento del mundo, debe estar basado en las experiencias directas con el entorno, y no tras una pantalla. El niño o niña, debe utilizar sus sentidos para construir aprendizaje, debe aprender a pensar y a asombrarse con la naturaleza, necesita que se le respeten sus tiempos, aprender a disfrutar del silencio, ya que lo necesita para llegar a la reflexión, una de las cualidades que caracteriza al ser humano.

 Las personas que le acompañan, deben tener el papel de guía en su aprendizaje, proporcionándoles recursos de calidad para que poco a poco desarrolle el mayor potencial cerebral y emocional.

            Ahora, reflexionemos: Si eres lo que comes, entonces el cerebro es lo que experimenta. El entretenimiento digital es como comida chatarra mental para los más pequeños. ¿Queremos comida chatarra para el cerebro de nuestros hijos e hijas?

 

Referencias

LIBROS

  • Rodriguez, I (2006) “Infancia y nuevas tecnologías: un análisis del discurso sobre la sociedad de la información y los niños. dpto. Sociología y Trabajo Social. Universidad de Huelva
  • L’ecuyer, C (2012) Educar en el asombro. Plataforma editorial.
  • Bilbao, A (2015) “el cerebro del niño explicado a los padres”. Plataforma actual.
  • ARTÍCULOS
  • N. Rajadell; M. Pujol; V. Violant. (2005). Los dibujos animados como recurso de transmisión de los valores educativos y culturales. núm. 25, Grupo Comunicar Huelva, España
  • H. Paniagua (2013) El impacto de las pantallas: televisión, ordenador y videojuegos. Pediatra de Atención Primaria. Centro de Salud “Dávila”. Santander.(Pag. 178-185)