Un camino hacia el autoconocimiento y el reencuentro con nuestras emociones »
23/01/2020 por Jose Enrique Soro Sánchez

La expresión corporal

 

Las emociones son la gran esperanza del cambio de paradigma que muchos esperan ver en la sociedad. Relegadas al olvido en tiempos difíciles marcados por la guerra, la escasez y la penuria. Son el último bastión para evitar ser engullidos por la era del capitalismo en la que estamos inmersos: la sociedad de consumo del aquí y ahora.

¿Son realmente las emociones el último baluarte en el que refugiarse, para evitar ser devorados por el monstruo del individualismo y la indiferencia por el prójimo? ¿O son, tal vez, la punta de lanza con la que abrir el camino de la rebelión? Pero ¿Por qué es tan importante el conocimiento y control de las emociones? Y ¿cuál es el papel de la expresión corporal? ¿A qué se debe esta simbiosis tan grande que hay entre ambas? Finalmente ¿Necesitamos realmente un cambio de paradigma? ¿es que acaso no están bien las cosas tal y como están en la actualidad?

Palabras clave

Emociones, educación física, expresión corporal.


Emotions are the big hope to achieve the paradigm shift much people is waiting for. Forgotten in fateful times of war, shortage and penury. Emotions are the last bastion to avoid to be engulfed by the age of capitalism in which we are immersed: the consumer society of right here, right now.

¿Do emotions really are the last bulwark in which we can keep safe to avoid being swallowed by the individualism and neighbor disregard monster? ¿Or maybe are them the tip of the spear which can be used to clear the rebellion path? But ¿Why is so important the knowledge and the control of emotions? And ¿Which is the Corporal Expression role? ¿Which is the reason of this great symbiosis between both them? Finally ¿Do we really need a paradigm shift? ¿Is it things are not right as they are nowadays?

Keywords

Emotions, physical education, Corporal expression.


1. ¿Vamos por buen camino?

En la sociedad actual el ser humano se ha convertido en un “homo pantalicus” o humano pantallizado, es decir, vivimos la vida a través de una pantalla. Cada vez nos relacionamos menos con las personas que nos rodean e interactuamos menos con ellas de manera directa y natural, para hacerlo a través de la pantalla de nuestros dispositivos electrónicos. Esta nueva situación genera una abstracción del entorno y un distanciamiento de las personas que nos rodean, al mismo tiempo que genera una desconexión con nosotros mismos, con nuestras propias emociones. Esta condición está creando una sociedad desnaturalizada, desvinculada, que vive la vida a través de una pantalla porque, al parecer, todo resulta más fácil de gestionar cuando se hace a través de un dispositivo electrónico. Tal vez sea cierto, quizás todo resulte más sencillo “escondidos” tras nuestras pantallas, podría ser, pero lo que sí es seguro es que, es más artificial, menos auténtico, y desde luego, mucho menos intenso y enriquecedor. Como alguien dijo una vez: “el camino más sencillo no siempre es el mejor”.

2. ¿Qué son las emociones?

Para poder entender la situación con mayor perspectiva hemos de entender qué son las emociones y cómo es nuestra relación con ellas. Según Tusiet y Amelang (2009:8), las emociones son entendidas como movimientos que rompen la serenidad, la quietud, la tranquilidad del ánimo o alma. Por otra parte, Punset (2012:110) define las emociones como el resultado de cómo experimentamos, física y mentalmente, la interacción entre nuestro mundo interno y el mundo externo. Para un humano, las emociones se expresan a través de comportamientos, expresiones de sentimiento y cambios fisiológicos. Aunque las emociones básicas son universales, las experiencias emocionales, o sentimientos, son más personales en la medida en que se contagian del humor de cada persona, de su temperamento, su personalidad, su disposición y su motivación. En la misma línea, Frijda (como se cita en Pérez y Redondo, 2006:1) considera que la emoción es entendida como un fenómeno complejo que viene determinado fundamentalmente por el desarrollo conjunto de una serie de cambios fisiológicos, de conductas y de experiencias subjetivas y evaluativas. Estas alteraciones son evocadas por situaciones o eventos, internos o externos, que resultan significativos para la persona.

Teniendo en cuenta a los autores citados, podemos decir que las emociones son la reacción a un estímulo o sucesión de acontecimientos que son subjetivas para cada individuo. Por lo tanto, cada individuo reaccionará de forma personal e individual ante una misma situación o recuerdo, porque lo percibirá de manera subjetiva y según sus filtros: ideológicos, culturales, etc., aunque podemos establecer una clasificación de las emociones y un comportamiento universal para cada una de ellas, factores como la intensidad con la que se viven y el grado de afectación o de incidencia en la posterior conducta de cada individuo, son únicos en cada persona.

3. ¿Qué importancia tiene el control de las emociones?

Controlar las emociones, no solo no significa que éstas tengan que ser reducidas e inhibidas, sino que más bien quiere decir que hemos de ser capaces de identificar cada emoción que sentimos y porqué la estamos sintiendo, y una vez tenemos claro estos dos aspectos, podemos decidir qué respuesta ofrecemos, si nos dejamos llevar por una respuesta más primaria y menos reflexiva o si ofrecemos una réplica más secundaria y menos impulsiva. Según Vilaseca (2009), somos una sociedad de “eruditos racionales” y “analfabetos emocionales”. No nos han enseñado a expresar con palabras el torbellino de emociones, sentimientos y estados de ánimo que deambulan por nuestro interior. Esta ignorancia nos lleva a marginar lo que nos ocurre adentro, sufriendo en silencio sus amargas consecuencias. Es decir, no sabemos escucharnos, no sabemos quiénes somos en realidad, no nos permitimos sentir con libertad ni sentirnos con plenitud, hemos anulado la conexión con nuestro yo interior y vivimos totalmente desconectados de él. El mismo autor, prosigue diciendo que, debido a nuestra falta de conocimiento y entrenamiento en inteligencia emocional, solemos reaccionar con una represión instintiva cada vez que nos enfrentamos a la adversidad. Apenas nos damos espacio para comprender lo que ha sucedido y de qué manera podemos canalizar lo que sentimos de forma constructiva. De ahí que nos convirtamos en víctimas y verdugos de nuestro dolor, el cual intensificamos al volver a pensar en lo sucedido. En eso consiste vivir inconscientemente: en no darnos cuenta de que somos co-creadores de nuestro sufrimiento. Entendemos que es de vital importancia profundizar en el conocimiento de uno mismo para poder relacionarnos con el resto del mundo con mayores garantías de éxito, con las herramientas necesarias para poder hacer de nuestras interacciones una experiencia lo más positiva y sumativa posible para todas las partes implicadas.

4. ¿Qué puede ofrecer la expresión corporal?

Antes de comentar qué puede aportar la Expresión Corporal al terreno del autoconocimiento, hemos definir este concepto. Mateu, Duran y Troguet (como se cita en Torrents, Mateu, Planas y Dinusôva 2011:402) la entienden como la disciplina que permite encontrar un lenguaje corporal propio, una forma de comunicación y expresión con el cuerpo y a través de él. Por otra parte, Romero (citado en García, Pérez y Calvo, 2013:19) afirma, que el cuerpo, el movimiento y el sentimiento son los instrumentos básicos de disciplina cuyo objeto de estudio es la conducta motriz del individuo con una finalidad expresiva, comunicativa y estética. Es decir, diferentes autores coinciden en el uso del lenguaje a través del movimiento como medio de expresión. A este respecto, García, Pérez y Calvo (2013:19) afirman que todo ser humano, de una manera consciente o inconsciente, se manifiesta mediante su cuerpo y lo utiliza como un instrumento irremplazable de expresión que le permite ponerse en contacto con el medio y con los demás. Pero ¿Qué puede ofrecer el cuerpo y su movimiento? ¿Qué puede llegar a transmitir que no se consiga con la palabra? Para Mateu (citada por Coterón y Sánchez 2010:120), la Expresión Corporal concede un lugar a la vivencia interior, supone la exploración del espacio íntimo entre el yo y los otros, un trabajo sobre la teatralidad, gestualidad y fisicalidad, trabajo de interrogarse profundamente. Se puede esperar una mirada sensible sobre el cuerpo en general, explorar el poder de producción de formas singulares, dar un lugar a la imaginación. En la misma línea, Wallon (citado por Lora, 1992:77), dice que el movimiento es fuente inagotable de experiencias, origen de intelecciones y emociones. Vemos que las emociones están ligadas al movimiento, podríamos decir que son inherentes al mismo. Son varios los autores que relacionan de forma directa el movimiento del cuerpo, es decir, la Expresión Corporal, con las propias emociones, vinculando al individuo con su yo interior, haciéndole observador y conocedor de su mundo interno, elevando su nivel de autoconocimiento y con ello su capacidad de control sobre su respuesta ante distintos estímulos externos. Lora (2011:743), afirma que la Expresión Corporal posee una clara intencionalidad de ejercitar la creatividad, por lo tanto, no está sujeta a ningún patrón impuesto por el maestro. El mismo autor añade que ejercita el respeto mutuo, la autoconfianza, la autonomía y la autoestima, al aceptar las diferencias entre los integrantes y permitir a cada uno concentrarse en la búsqueda de nuevas maneras de llevar a cabo una misma tarea.

5. ¿Es todo luz? ¿No hay ninguna sombra?

No nos hemos entretenido demasiado en enumerar los beneficios de la práctica de la Expresión Corporal, pues no es nuestro objetivo en este artículo. Pero sí hemos dejado constancia de algunas características que justifican la importancia de su realización; pero ¿hay algún aspecto negativo? ¿son todo luces? ¿O acaso hay alguna sombra? No podemos decir que dicha práctica tenga un lado oscuro propiamente dicho, pero sí que hemos de constatar que según Torrents, Mateu, Planas y Dinusôva (2011:408), es frecuente observar cómo el alumnado manifiesta sentir vergüenza al intentar expresarse con su cuerpo, especialmente en la fase de iniciación. Learreta (citado por Ruano y Barriopedro, 2004:15), afirma que el desarrollo de la materia de Expresión Corporal hace aflorar en el sujeto vivencias y sensaciones muy particulares, miedos y vergüenzas, deseos y rechazos, al compartir propuestas de trabajo con otras personas. Ambas afirmaciones se han de tener muy cuenta en el desarrollo del trabajo de la Expresión Corporal y realizar las acciones necesarias para minimizar sus consecuencias.

6. Propuesta didáctica

Proponemos, a continuación, una serie de consignas, de aspectos a tener en cuenta para que la dinámica del grupo y la experiencia resultante sean muy positivas para todos. Nos hemos centrado en un grupo de estudiantes de secundaria de Educación Física trabajando una Unidad Didáctica de Expresión Corporal:

  • Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no todas las personas son iguales, y por extensión, cada grupo es distinto. La Unidad Didáctica de Expresión Corporal no debería ser de las primeras del curso, facilitado así, un nivel de cohesión grupal más elevado, provocando que las sesiones sean mucho más fluidas y aumentando la profundidad y la calidad del trabajo realizado.
  • Hemos de entender que no podemos pretender que desde la primera sesión se genere un aura mística en el grupo y en el aula, no es fácil que los alumnos miren hacia su interior, rebusquen en sus emociones y compartan lo que vean, al contrario, encontraremos mucha resistencia. Por lo tanto, hemos de ir aumentando la intensidad de las sesiones de forma muy lenta y progresiva, y con ello, nos referimos al grado de profundidad en el yo, al que llega cada alumno y al nivel de exposición de su mundo interior ante sus compañeros. Cada persona compartirá hasta donde quiera. Hemos de evitar forzar las situaciones, hemos de proponer actividades que se desarrollen con total naturalidad y fluidez, hemos de respetar el ritmo y las características de cada grupo. Lo único que hemos de pedir es máxima implicación y máximo respeto, concienciando al grupo de la importancia de creer en el gran trabajo que se puede llegar a realizar, despertando su pasión por conocerse mejor, tanto a nivel individual como a nivel grupal. Siempre desde el absoluto respeto hacia uno mismo y hacia el compañero, dadas las situaciones que se pueden generar de gran exposición y, por lo tanto, de máxima vulnerabilidad.
  • Un ejemplo de progresión podría ser proponer un trabajo de reconocimiento del compañero: antes de pasar al movimiento podemos plantear dinámicas en las que tan solo se miren a los ojos (por parejas primero y en grupos reducidos después). Simplemente, mirarse a los ojos y sentir, percibirse a uno mismo, percatarse del compañero. Posteriormente, se empieza con el movimiento, acompañado de música, con los ojos cerrados, a poder ser con antifaces cegados, para evitar que los alumnos se miren unos a otros y se centren en ellos mismos, y de paso, “proteger” a aquellos alumnos que sientan un mayor reparo a dejarse llevar y sobre todo a ser observados fluyendo con la música y sus emociones. En la misma línea, y con el objetivo de facilitar las cosas a los más reservados, podemos empezar con las manos sujetas, para sentir la música y fluir con ella sólo con el tronco, sin mover los brazos, y nuevamente, aprovechamos esta propuesta para que nadie pueda quitarse las gafas y observar a sus compañeros. Lo que bajo ningún concepto hemos de permitir, es que alguien se ría de otro compañero, pues con una acción así podemos condicionar todo su desempeño e implicación durante la Unidad Didáctica.
  • El profesor ha de tener muy claro que no es el protagonista, que es simplemente un guía, un dinamizador, el que propone un escenario de trabajo, orquestando una serie de elementos para que pueda surgir la “magia” del movimiento y las emociones. Puede orientar el trabajo hacia un sendero u otro, en función de su conocimiento del grupo, pero en todo momento deberá dejar total libertad de expresión al alumno. Éste ha de sentirse totalmente libre para explotar al máximo su imaginación y explorar todo su potencial creativo.
  • Solo cuando el grupo ha asimilado con total normalidad el trabajo individual, se puede proponer un trabajo (por parejas, en primera instancia, o por grupos reducidos, más adelante), basado en la comunicación a través del movimiento, nuevamente empezamos con los ojos cerrados, incluso proponiendo el contacto únicamente a través de algún implemento, como puede ser una pelota; uno de los dos componentes de la pareja ejerce un rol de líder y el otro sigue sus movimientos (ambos desempeñarán los dos roles), y poco a poco vamos aumentando las superficies de contacto y retirando implementos y eliminando los roles, de este modo cada uno decide si quiere liderar, si quiere seguir, y durante cuanto tiempo. Máxima libertad para el alumno.
  • Muy importante el feedback final de la sesión, compartir con los compañeros lo que se ha vivido durante la práctica. Sentir las cosas es un gran aprendizaje, pero ser capaces de exponerlas para el resto del grupo es un gran paso en el desarrollo del alumno y en su camino hacia la madurez, hacia la potenciación de su autoconfianza, y hacia la sensibilización con las sensaciones, percepciones y emociones de sus compañeros. Es un ejercicio de confianza para expresar lo que ha sentido y madurez para escuchar y respetar a sus compañeros. Es vital que todos los alumnos participen del feedback y compartan sus experiencias, unos compartirán más y otros no tanto, y estará bien así, pero es crucial que todos se expresen a lo largo de la Unidad Didáctica, pues no habrá tiempo de hacerlo en cada sesión.
  • Es importante no frustrarse si un grupo no alcanza las expectativas generadas, de hecho, lo ideal es no tener aspiración alguna, objetivos sí, pero no crear expectación, de este modo evitamos toda decepción. Hemos de permitir que cada grupo avance hasta donde sea capaz de llegar.
  • Si algún alumno no pudiera participar de la sesión por el motivo que fuese (lesión o enfermedad, etc.) pero estuviese presente durante su realización, tendríamos que concienciarle de que forma parte de la misma, y ha de sumarse al máximo respeto por sus compañeros y taparse los ojos (con el antifaz) cuando sea necesario. Es muy importante cuidar el ambiente y la atmósfera de trabajo.

Conclusiones

Hemos tratado de explicar la relación de la Expresión Corporal con las emociones del individuo y la importancia que suscita el trabajo y desarrollo de la inteligencia emocional en la sociedad en la que vivimos. Si estamos de acuerdo que la escuela ha de enseñar a los alumnos en función de lo que la sociedad de cada momento histórico demanda, estaremos de acuerdo que el método de enseñanza tradicional lleva años obsoleto. La sociedad avanza tan rápido que es imposible avanzar qué tipo de profesiones serán necesarias en el futuro, por lo tanto, el objetivo del sistema educativo debería de ser potenciar al máximo las capacidades innatas de cada alumno. Evidentemente todo ser humano, que viva en una sociedad moderna, debería de aprender una serie de conocimientos básicos en diferentes campos. No se trata de demonizar el sistema educativo tradicional; pero es momento de añadir nuevas metodologías y entender que las nuevas tendencias educativas pueden potenciar el desarrollo de los alumnos, y aquí es donde entran en juego las emociones, que, si bien se pueden leer, memorizar y posteriormente redactar o explicar, nunca será lo mismo que sentirlas. Digamos que, sintiéndolas, nos saltamos intermediarios y vamos directamente a la matriz, sin rodeos. Una vez allí, hemos de perdernos, encontrarnos y volvernos a perder para reencontrarnos, pues la sociedad avanza, y lo hace muy rápido y sin saber del todo hacia donde, es por eso que cuanto más cómoda se encuentre una persona en la incertidumbre, más fácil le será crear su propio camino en terreno desconocido. Enseñemos a los más jóvenes a sentir, enseñémosles a escucharse y serán capaces de pensar con criterio. Tendrán las herramientas para enfrentarse al mundo y conseguir aportar valor y dejar su huella cuando se vayan.

“Cuando danzo, siento como el corazón se abre y brota una conciencia que me abraza. Se afloja mi estructura y en cada latido me expando a una inmensidad que traspasa mi individualidad”. Ana Carrera (2017).

Referencias

Libros

  • LORA, J. La Educación Corporal. Barcelona, España. Paidotribo, 1992.
  • PUNSET, E. Una mochila para el universo. Barcelona, España: Ediciones Destino, 2012.
  • RUANO, M.ª T. y BARRIOPEDRO, M.ª I. La in fluencia de la expresión corporal sobre las emociones: un estudio experimental (Tesis doctoral). Madrid: Universidad Politécnica de Madrid, 2004.
  • Tusiet, M. y Amelang, J. Accidentes del Alma: las emociones en la edad moderna. Madrid, España: Abada Editores, 2009.

Revistas

  • COTERÓN , J. y SÁNCHEZ, G. “Educación artística por el movimiento: la expresión corporal en educación física”. Aula. (16). 113-134. 2010.
  • GARCÍA, I., PÉREZ, R. y CALVO, A. “Expresión corporal. Una práctica de intervención que permite encontrar un lenguaje propio mediante el estudio y la profundización del empleo del cuerpo”. Retos. Nuevas Tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación (23). 19-22. 2013.
  • LORA, J. “La Educación Corporal: nuevo camino hacia la educación integral”. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 2(9), 739-760, 2011.
  • PÉREZ, M. A. y REDONDO, M. M.ª “Procesos de valoración y emoción: características, desarrollo, clasificación y estado actual”. Revista Electrónica de Motivación y Emoción. 9(22). 1-47, 2006.
  • TORRENTS, C. MATEU, M., PLANAS, A. y DINUSÔVA, M. “Posibilidades de las tareas de expresión corporal para suscitar emociones en el alumnado”. Revista de psicología del deporte. 20(2). 401-412, 2011.

Links

  • VILASECA, B. Anatomía de la autoestima. Recuperado de https://borjavilaseca.com/anatomia-de-la-autoestima/ (15 de marzo de 2009).
  • CARRERA, A. Cuando danzo. Ana Carrera. Recuperado de https://www.afroyin.com/single-post/2017/08/13/CUANDO-DANZO---ANA-CARRERA (13 de agosto de 2017).