¿En qué punto nos encontramos? »
20/02/2019 por Alberto Aparicio Blanco

Escuelas bilingües. ¿Alumnos bilingües?

 

En nuestra sociedad actual, resulta fundamental conocer diferentes lenguas para sobrevivir y evolucionar en la era de la comunicación y la información en la que estamos inmersos. La competencia en una segunda lengua, puede marcar  el futuro personal, social, y principalmente laboral de una persona. Además, cada vez es más importante adquirir no una, sino varias lenguas, para marcar la diferencia a nivel laboral.

Por ello, debemos de ser conscientes de esa importancia, y no mostrarlo como una opción, sino como una verdadera necesidad y hacer que nuestros alumnos así lo vean, siendo nosotros, los docentes, los primeros en mostrar competencia y un nivel de conocimientos adaptados a esta nueva era.

Palabras clave

Bilingüismo, lengua extranjera, escuela, alumnos, comunicación.


In our current society, it is essential to know different languages to survive and evolve in the era of communication and information in which we are immersed. The competence in a second language, can determine the personal, social, and mainly labor future of a person. In addition, it is increasingly important to acquire not one, but several languages, to make a difference in the labor market.

Therefore, we must be aware of this importance, and not show it as an option, but as a real need and make our students see it, being us, the teachers, the first to show competence and a level of knowledge adapted to this new era.

Keywords

Bilingualism, foreign language, school, students, comunication.


1.¿Cómo aparece el bilingüismo en las aulas?

Para empezar con este artículo, lo primero que debemos saber es ¿Qué es bilingüismo? Si acudimos a La Real Academia Española (RAE) encontraremos el bilingüismo definido como “El uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona”. En cuanto leemos esto, podemos pensar que se trata de una definición muy breve, pero si  nos centramos más detalladamente en ella, pronto nos daremos cuenta de que solo es una definición muy sencilla si la comparamos con la magnitud que está adquiriendo este fenómeno dentro de nuestra sociedad. Se trata de un fenómeno que está avanzando a pasos agigantados, quizá más rápido aún de lo que nos podemos  imaginar, y que puede abrirnos un puente hacia otras culturas de las que solo nos separa el idioma, y lo que es más importante, puede acercarnos a la globalización.

Centrándonos en su evolución a lo largo de la historia reciente de la educación, a lo largo del último siglo, han sido varios los autores que han intentado definir el bilingüismo, a continuación se muestran algunos ejemplos:

En primer lugar, hace casi 100 años, Bloomfield en 1933 (en Jiménez y Parra, 2012) define el bilingüismo como “la capacidad para hablar dos lenguas como lo hacen los hablantes de lengua materna, produciendo enunciados bien formados, portadores de significado”.

Un poco más adelante, concretamente casi  50 años después, Blanco (1981) define a la persona bilingüe como “aquella que es capaz de descodificar en cualquier grado señales lingüísticas provenientes de dos lenguas diferentes”

Si atendemos a la multitud de definiciones existentes sobre bilingüismo, nos podemos dar cuenta sin centrarnos demasiado, de que existe una evolución en su definición, en un principio centrada única y exclusivamente en el dominio de dos lenguas, para ir englobando poco a poco con el paso de los años aspectos que la sociedad iba demandando, como aspectos geográficos, psicológicos o pedagógicos entre otros.

La diversidad de bilingüismos es muy amplia. Por poner un caso en concreto, en nada se parecen el bilingüismo de una sociedad que convive continuamente con dos idiomas, aprendidos y utilizados de forma simultánea ( este es el caso de los idiomas Vasco o Catalán por ejemplo) si lo ponemos en comparación con el bilingüismo que se puede dar en una familia cuyos padres son de países diferentes y enseñan a sus hijos ambos idiomas. Las características que encontramos en uno y  en otro son totalmente diferentes, ya que dependerán de aspectos como la cooficialidad del idioma o el país en el que se vive.

Por ello, se antoja necesario hacer una clara diferenciación entre esos casos diferentes de bilingüismo.  Según Van Overbeke (1972) podemos diferenciar entre bilingüismo social y bilingüismo individual, siendo el primero el que se da en una sociedad en la que se utilizan las dos lenguas como medio de comunicación, y el segundo el que afecta a una persona por motivos como pueden ser el familiar o el educativo, como en el caso de los padres que enseñan dos idiomas a su hijo.

Atendiendo a esto, Colin Baker, en su obra Fundamentos de educación bilingüe y bilingüismo, de 1997, diferencia varios tipos de bilingüismo individual:

  • Nativo: cuando se es bilingüe por nacimiento.
  • Adquirido: cuando se domina una segunda lengua a causa del estudio y el aprendizaje.
  • Productivo: cuando se posee la capacidad de hablar, escuchar, leer y escribir en dos lenguas de un modo eficaz.
  • Receptivo: solo se posee la capacidad de “recibir” esa segunda lengua, es decir, se es capaz de leer y escuchar.
  • Funcional: se hace un uso eficaz de las dos lenguas en cualquier contexto.
  • Fluido, poco fluido e incipiente: cuando existe una lengua que va adquiriendo predominancia sobre la otra.

El bilingüismo que aquí nos preocupa y nos atañe, como docentes, es el bilingüismo adquirido, es decir, el que se estudia y se aprende en nuestros colegios como segunda lengua. En la mayoría de los casos, por no decir en todos, se trata de un idioma extranjero que facilitará a nuestros pequeños a incorporarse, en un futuro no muy lejano, al mercado laboral, cada vez más globalizado y conectado.

Actualmente en España, la educación bilingüe es aquella en la que integramos una segunda lengua, predominantemente el inglés, en la enseñanza de nuestras materias curriculares. Los casos más comunes en nuestras escuelas son las ciencias naturales y sociales o el arte.

2. Pero ¿sabemos cuál es el mejor momento para empezar el bilingüismo?

Llegado el momento  de introducir el bilingüismo en el aula, son varios los factores que deben ser tenidos en consideración, como las características de los alumnos a los que se dirige, sus países de origen, o los objetivos que perseguimos con el programa bilingüe entre otros muchos aspectos.

A nivel personal y tras  haber experimentado un curso completo en Estados Unidos dentro de un programa de inmersión total, considero, personalmente, que se trata de la opción más adecuada.

Pero en primer lugar, ¿Qué es la inmersión lingüística? Si de nuevo acudimos a la RAE, nos encontraremos con que es “ la acción y efecto de introducir o introducirse en un ámbito real o imaginario, en particular en el conocimiento de una lengua determinada”.  Esta definición nos aporta dos ideas. La primera idea es que la inmersión es una actividad o ejercicio que se realiza de manera activa, y dentro de ella, los alumnos deben de participar activamente y con gran energía en el desarrollo de todas su capacidades para llegar a ser capaces de comunicarse de manera competente en el idioma en concreto que estemos trabajando. La segunda idea tiene que ver con que  esta inmersión  se realiza en un plano real o imaginario, en este caso, dentro del aula.

Aclarado el concepto de inmersión, llega el momento de decidir qué tipo de inmersión queremos. Arnau (1992), recoge las opiniones de diversos autores. De entre todas ellas, a continuación se recogen las más interesantes en relación con la educación primaria:

  • En primer lugar, la Inmersión temprana total se inicia en preescolar, con unos contenidos completamente en la lengua extranjera, y la lengua materna se va introduciendo poco a poco en primaria.
  • En segundo lugar, la Inmersión temprana parcial que igualmente, se empieza en prescolar, pero en este caso, la mitad de los contenidos se impartirán en lengua extranjera y la otra mitad en lengua materna.
  • La Inmersión media se inicia en cuarto y quinto de primaria, con contenidos al 60% en lengua extranjera y el resto en lengua materna y se continua en educación secundaria.
  • Por último, la Inmersión retardada, que se inicia en 4º-5º de primaria al 100% en la lengua extranjera, con una previa preparación en los cursos anteriores.

Por lo tanto, y atendiendo a esa clasificación, ¿Cuál es el tipo de inmersión que tenemos en nuestras escuelas en España? Si nos centramos en el momento de su introducción, tendríamos una introducción temprana, unos casos en primaria y otros en infantil, pero si atendemos al porcentaje de contenidos, la inmersión pasa a ser parcial.

Pero la pregunta es: ¿es este el mejor momento para introducir a nuestros pequeños en el bilingüismo? Lo único que tenemos claro, a día de hoy, es que el bilingüismo tiene un efecto positivo sobre la vida del alumno, pero, centrándonos en la actualidad, con la historia del bilingüismo en España, no podemos afirmar nada a ciencia cierta. Personalmente, si de mí dependiese, la inmersión que reinaría en nuestras aulas seria temprana y total, con todos los aspectos que ello conlleva.

3. Entonces, ¿qué sabemos de las consecuencias del bilingüismo?

En España, el bilingüismo no es algo nuevo, sino que se practica desde hace mucho tiempo, concretamente desde que la Constitución de 1978,  aprobara como idiomas oficiales el gallego, el vasco y el catalán.  Todos sabemos, que hubo y hay diferencias entre ellas, por lo que es complicado instalar un programa bilingüe que mantenga el equilibrio y la paz entre las dos lenguas cooficiales.

En cuanto a los programas bilingües con lenguas extranjeras en el ámbito nacional, aun no es posible hablar de ellas, ya que se trata de algo que lleva poco tiempo instaurado y se encuentra en crecimiento y desarrollo. Los alumnos, y mucho más importante, las familias al completo, aún no están acostumbradas a este gran cambio, que en definitiva es una nueva manera de aprender.

En España, la educación bilingüe en las escuelas públicas aún deja mucho que desear, pero también hay que decir a su favor que, a pesar de las críticas, cada comunidad autónoma está haciendo grandes inversiones y esfuerzos por desarrollar programas bilingües para intentar alcanzar la enseñanza que se está dando en otros lugares de Europa.

Sin embargo, este retraso respecto al resto de Europa no solo se debe a las autonomías, ya que nos encontramos con numerosas dificultades, como la falta de preparación del profesorado o el conocimiento nulo del idioma por parte de las familias.

Empezando con la formación del profesorado, se trata del mayor problema de todos, ya que dificulta la evolución del bilingüismo en el aula. Muchos de esos docentes son conscientes de ello, y se ven incapaces de desarrollar estos programas, acudiendo a auxiliares de conversación, ralentizando los tempos del aula y dificultando la enseñanza adecuada.

Además de esto, está el problema al que se enfrentan los niños en casa cuando acuden con deberes, ya que por lo general, nadie tiene una base para realizar este tipo de tareas. Esto implica acudir a clases particulares, eso sí, quienes puedan permitírselo, dando lugar a una segregación si lo comparamos con quien no pueda permitírselo. Esa falta de apoyo extraescolar es otro de los puntos débiles de estos programas bilingües en nuestro sistema educativo.

Dejando de lado esas particularidades, debemos centrarnos en el impacto de la enseñanza bilingüe a nivel intelectual, social y emocional.

Si retrocedemos un poco en el tiempo, no siempre se ha visto el bilingüismo como algo positivo para la educación de los alumnos. En 1920, en la Conferencia Internacional sobre Bilingüismo, se estableció que el bilingüismo a edades tempranas conllevaba fracaso académico y una lenta adquisición de conocimientos.

Pero a partir de los años 60, empieza a surgir la idea de que el bilingüismo, no solo es positivo para el desarrollo cognitivo, sino que también lo es a nivel social y personal, y además, parece afectar positivamente a nivel emocional.

Signoret (2003), experta en bilingüismo, analizó  la evolución del bilingüismo y hace un repaso de las diferentes visiones, a favor y en contra de la enseñanza bilingüe, que se recogen a continuación:

Por un lado, autores como Goddard (1917), Sear (1924), Smith (1949) o Anastasi y Córdoba (1953), tras varios estudios y la observación de los resultados de los mismos, de declaran en contra del bilingüismo. Por otro lado, investigaciones más actuales como las de Peal y Lambert (1962), Scott (1973) o Malakoff (1992), dan los motivos suficientes para determinar que el bilingüismo y los programas bilingües tienen los aspectos positivos suficientes para ser establecido como algo fundamental en la educación de los niños.

Además, si nos centramos en otra teoría fundamental dentro del mundo educativo, la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1998), la aplicar a esta idea de bilingüismo, ya que existe una inteligencia lingüística, y dado que esta puede influir al igual que ser influida por las demás, queda demostrado que el bilingüismo tiene un impacto positivo en gran cantidad de habilidades y capacidades, sin tener ningún conflicto con el cerebro, y provocando un buen desarrollo de esta inteligencia y de todas las demás con su incorporación temprana.

En el siguiente gráfico, quedan recogidas las principales ventajas y beneficios de la educación bilingüe, tanto en el plano cognitivo, como lingüístico y emocional:

Conclusiones

Tras realizar esta pequeña investigación, podemos llegar a varias conclusiones importantes.

En primer lugar, podemos ser conscientes de la complejidad del término bilingüismo. Se trata de un concepto que acepta muchas definiciones de ahí su complejidad. Todas ellas coinciden en que se trata del uso de dos lenguas, radicando, la diferencia entre todas ellas en la consideración de multitud de variables que sobre él inciden.

En cuanto a su implantación, parece claro que debe realizarse lo antes posible, desde la educación infantil si es posible, para que los niños adquieran una segunda lengua con mayor facilidad y desarrollen mayor comprensión y dominio del idioma.

A pesar de todas las ventajas que nos puede aportar el bilingüismo, no debemos dejar de lado aquellos inconvenientes que es aconsejable mejorar. Debemos ser conscientes de que las asignaturas impartidas en ingles no son el verdadero origen del problema, sino la metodología utilizada para impartirlas, ya que en muchos casos, son los propios maestros quienes no saben cómo impartirla en un idioma extranjero.

Por último, me gustaría incluir dos aspectos, muy importantes para los padres de nuestros alumnos. En primer lugar, los padres deben ser conscientes de que matricular a sus hijos en escuelas bilingües no va a provocar que al acabar la escolaridad sus hijos sean bilingües. Y por otro lado, el bilingüismo es un proceso largo y continuo, que requiere de mucho tiempo y paciencia para poder observar resultados notables.

Referencias

Libros

  • Overbeke, V. (1972). Introduction au problème du bilinguisme. Labor; F. Nathan.
  • Constitución Española, 1978, Art. 3
  • Blanco, G. M. (1981). Beyond the Bilingual Classroom: Increased Use of L1 in Professional Activities. National Clearinghouse for Bilingual Education.
  • Arnau, J. (1992). Educación bilingüe: modelos y principios pedagógicos. Arnau, J.; Comet, C.; Serra, JM; Vila, I. La educación bilingüe. Cuadernos de educación Barcelona: ICE Universitat de Barcelona: Horsori.
  • Baker, C. (1997). Fundamentos de educación bilingüe y bilingüismo. Madrid: Cátedra.
  • Gardner, H. (1998). Inteligencias múltiples. Barcelona: Paidós.
  • Signoret Dorcasberro, A. (2003). Bilingüismo y cognición:¿ cuándo iniciar el bilingüismo en el aula?. Perfiles educativos, 25(102), 6-21.
  • Jiménez, J. R. B., & Parra, Y. J. F. (2012). El fenómeno bilingüe: perspectivas y tendencias en bilingüismo. Revista de la Universidad de la Salle, (59), 99-124.
  • Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Consultado en http://www.rae.es/rae.html