Integración de las tablets en las aulas »
02/02/2018 por Rebeca Manzano Quirós

Mobile learning

 

El objetivo de este artículo es profundizar en el uso de la tablet como herramienta didáctica. En primer lugar, se efectuará una revisión bibliográfica, donde se presenta, según los expertos, las potencialidades de la integración de los dispositivos móviles en la educación y,  en segundo lugar, nos centraremos en el uso de las tablets en el aula.


Palabras clave

Mobile learning (aprendizaje a través de dispositivos móviles), tablet, integración, educación.


The aim of this article is to deepen the use of the tablet as a didactic tool. Firstly, a bibliographic revision will be made to show, according to experts, the potential of the integration of mobile devices in education and, secondly, we will focus on the use of tablets in the classroom


Keywords

Mobile learning, tablet, integration, education.


1. Introducción: Mobile learning

Los dispositivos móviles, desde su explosión de popularidad a comienzos de este siglo, están irrumpiendo cada vez con más fuerza en todos los ámbitos de la vida (Sánchez-Prieto, Olmos-Miguelánez y García-Peñalvo, 2015), incluso en las aulas, donde resultan un tema de especial interés para la comunidad educativa (Suárez, Lloret y Mengual-Andrés, 2016), por tener, según  López y Silva (2016) “su reflejo en los nuevos métodos docentes de tal forma que bajo el término m-learning (mobile learning) se han agrupado toda una serie procesos de enseñanza/ aprendizaje en los que el dispositivo móvil actúa como elemento vertebrador” (p. 176). En otras palabras, en el ámbito educativo, el concepto de m-learning aprovecha las potencialidades de los dispositivos móviles como herramientas de aprendizaje (Sánchez-Prieto, Olmos-Miguelánez y García-Peñalvo, 2016).

La encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2016) señala que entre las personas de 16-74 años:

"El dispositivo más utilizado para conectarse desde cualquier sitio a Internet es el teléfono móvil (el 93,3% de los internautas en los tres últimos meses lo mencionan). Tras él se sitúan el ordenador portátil (57,8%), el ordenador de sobremesa (45,4%) y el tablet (41,5%). Casi el 90% de los internautas (4,7 puntos más que el año anterior) declara haber utilizado algún tipo de dispositivo móvil para acceder a Internet fuera de la vivienda habitual o centro de trabajo" (p. 3-4).

Evidenciada la importancia de los dispositivos móviles hoy en día, cabe señalar que el m-learning puede ser definido de la siguiente forma:

"El aprendizaje móvil (mobile learning o m-learning) es definido como la impartición de educación y formación por medio de dispositivos móviles, tales como PDAs, iPods, smartphones (teléfonos inteligentes) y teléfonos móviles. Se considera una evolución natural del e-learning o aprendizaje electrónico, diferenciándose de éste en que el uso de la tecnología móvil confiere flexibilidad al aprendizaje, dado que los estudiantes pueden aprender en “cualquier momento y en cualquier lugar” (Saorín, De la Torre, Martín, Carbonell y Contero, 2011, p. 268).

En otras palabras, para Cataldi y Lage (2013) “el m-learning es una forma de enseñanza y de aprendizaje que usa los dispositivos móviles pequeños y de mano” (p. 119), como herramientas didácticas que facilitan el aprendizaje dentro y fuera de las aulas, lo que posibilita que los procesos de enseñanza-aprendizaje sean procesos caracterizados por su flexibilidad. Otras ventajas que se pueden atribuir al m-learning son:

  • Permite el aprendizaje personalizado, al facilitar que cada alumno lleve su propio ritmo de aprendizaje.
  • Posibilita la interacción y comunicación instantánea entre los alumnos y el profesor y el alumno, teniendo presente que “la comunicación es el elemento clave para que se lleve a cabo la construcción de conocimiento” (López y Silva, 2016, p.177).
  • Portabilidad de los dispositivos, que responde a la característica principal de los dispositivos móviles y a que se puede aprender en cualquier momento y lugar.

Otro beneficio es que “facilita la construcción del conocimiento, la resolución de problemas de aprendizaje y el desarrollo de destrezas o habilidades diversas de forma autónoma y ubicua gracias a la mediación de dispositivos móviles portables” (Brazuelo y Gallego, 2011, p. 1). También posibilita que la apropiación del conocimiento se convierta en un proceso de gestión personalizado (San Martín, Peirats y López, 2015).

Vilamajor y Esteve (2016) señalan que otra de las ventajas que se le puede atribuir al m-learning es que puede ser utilizado en el aprendizaje cooperativo, puesto que la portabilidad, la conectividad, la adaptabilidad y, que sean dispositivos que permitan la interacción social, son características de los dispositivos que permiten aprovechar las potencialidades del aprendizaje cooperativo. Además, “con la utilización de estas tecnologías es indudable que se incrementan las posibilidades de interactuar entre los distintos actores que intervienen en el proceso educativo, por lo tanto, ayudan a difuminar la barrera que separa a docentes y discentes” (López y Silva, 2016, p. 177).

Por otra parte, Suárez et al. (2016) indican que:

"No es posible afirmar con rotundidad que exista un «impacto positivo» de su incorporación a la educación formal. Existen tantos estudios que indican que su uso mejora la calidad educativa frente al aprendizaje tradicional como estudios que no encuentran suficiente base empírica para hablar de mejores resultados" (p.82).

En cuanto a las desventajas a nivel tecnológico, López y Silva (2016, p. 177) señalan las siguientes:

  • Posible dificultad de acceso a la conectividad inalámbrica.
  • Pantalla pequeña.
  • Limitado poder de procesamiento.
  • Escasa capacidad de memoria.
  • Complicados mecanismos de introducción de texto.
  • Baja resolución de pantalla.
  • Limitaciones gráficas.

Una vez delimitadas las ventajas e inconvenientes del m-learning, cabe señalar su diferencia con el e-learning (electronic learning). Cuando nos referimos al e-learning hacemos alusión a “computadoras, multimedia, interactividad, hipertexto, entornos de aprendizaje a distancia, colaboración, medios tecnológicos, situación simulada para aprendizaje, etc.” (Cataldi y Lage, 2013, p.122) y las actividades están dirigidas hacia lecturas, gráficos y textos. Sin embargo, al hablar de m-learning nos referimos a “movilidad, espontaneidad, objetos de aprendizaje, conectividad, informal, Entornos personalizados de aprendizaje (EPA) para dispositivos móviles situaciones de aprendizaje, bluetooth, redes, aprendizaje situado, situaciones reales, constructivismo, colaboración, etc.,” (Cataldi y Lage, 2013, p.123) y las actividades que se promueven son actividades con la voz, animaciones, vídeos, mapas conceptuales, audios, etc.

Por último, con respecto a la integración curricular de los dispositivos que promocionan el m-learning, cabe decir que se debe de tener en cuenta que:

"Una de las tareas más importantes en cuanto a los contenidos, es el cambio en su representación y su reordenación como así de las actividades para transmitirlos con mayor anticipación y fiabilidad, desde la concepción constructivista del aprendizaje, que establece que el conocimiento es elaborado en forma individual y compartido socialmente por los alumnos basándose en las interpretaciones de sus experiencias en el mundo" (Cataldi y Lage, 2013, p. 119-120).

Aprender vía m-learning debe posibilitar al alumno construir su propio aprendizaje, basándose en sus propias necesidades, siempre y cuando este proceso este orientado y asesorado por un maestro/profesor/orientador que le dirija. Este proceso no es sencillo y depende del diseño de las actividades y del uso que se realice de los mismos en las actividades de aprendizaje.

2. Integración de las tablets en las aulas

Para iniciar este apartado, es necesario destacar que las tablets se encuadran dentro del m-learning y que una tablet es “un tipo de computadora portátil, de tamaño mayor que un teléfono inteligente que posee una pantalla táctil con la que se interactúa con los dedos sin necesidad de teclado físico ni mouse” (Cataldi y Lage, 2013, p.128). Dos de las características más peculiares de las tablets son, en primer lugar, la portabilidad, que hace que, al ser dispositivos ligeros, tanto los docentes como los alumnos, puedan llevarlas de un sitio a otro sin esfuerzo, y la durabilidad de la batería. Esta característica permite que pueda ser utilizada sin necesidad de enchufarla (Fernández-Rodrigo, 2016).

Además de las características anteriormente expuestas, Palacios, Sánchez y López (2015) incorporan la accesibilidad a entornos virtuales, la conectividad sencilla, la multifuncionalidad y generación de nuevos contenidos, como punto de inflexión en la utilización de las tablets en el mundo educativo.

En lo que respecta a la introducción de las tablets en las aulas y siguiendo la línea de Suárez et al. (2016) “las tabletas pueden contribuir de distintas maneras a mejorar la experiencia de aprendizaje en el aula, no solo el rendimiento académico” (p. 82), ya que nos encontramos ante “un dispositivo de consumo de medios que, orientados correctamente con criterios didácticos, pueden ejercer un cambio de paradigma en la docencia de las TIC en los sistemas educativos (Saorín et al., 2011, p. 263).

En el Informe Horizon 2013 K-12 Edition, elaborado por Johnson et al. (2013), se mostró que aprendizaje móvil, en el cual se encuadran los dispositivos móviles portátiles, por ejemplo, los smartphones o las tablets, se adoptaría en las aulas en un año o menos. Este informe anticipaba el movimiento que se ha implantado en algunos centros denominado BYOD (Bring Your Own Device), que corresponde a las siglas de “Trae tu propio dispositivo” y es un “nuevo concepto emergente en la industria que facilita a los empleados de la organización utilizar sus dispositivos móviles personales para acceder a los recursos de la empresa tanto para el trabajo como para el uso personal.” (Kumar, Ghosh y Rai, 2013, p. 62).

Llevado al ámbito educativo, BYOD da respuesta a la falta de fondos económicos de los centros educativos para conseguir los recursos tecnológicos y permite que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea más sencillo y cómodo, posibilitando que cada alumno maneje su propio dispositivo tanto en sus hogares como en las aulas, es decir, BYOD resuelve las demandas de hardware de los estudiantes y del profesorado (Chitanana y Govender, 2015).

Por otro lado, en el Informe Horizon 2016 K-12 Edition (Horizon, 2016) creado por Johnson et al. (2016), se  prevé que las tecnologías a adoptar en la Educación Primaria y Secundaria a corto plazo (un año o menos) serán los Makerspaces (talleres informales que se desarrollan en las instalaciones de una comunidad o en instituciones educativas, en los que los usuarios diseñan y crean prototipos o productos) y el Aprendizaje en línea, a través, por ejemplo, de la expansión de los MOOC (Massive Open Online Courses), siglas de “Cursos Online Masivos y Abiertos”.

A continuación, se analizarán las ventajas e inconvenientes que tiene la introducción de las tablets en las aulas de los centros educativos. Cataldi y Lage (2013) resaltaron la importancia de la adquisición de la competencia digital (manejo de dispositivos informáticos, búsqueda, selección y evaluación de la calidad y fiabilidad de la información, elaboraciones de producciones propias a partir de procesos de investigación, análisis crítico y síntesis de los materiales encontrados, etc.) en el mundo educativo y laboral, y expusieron que las ventajas de las tablets son las siguientes:

  • Son una fuente de documentación e información para usar en el aula: permiten acceder a libros electrónicos, archivos multimedia (vídeo, sonido, imágenes originales con acceso directo), lo que hace que aumente la calidad y diversidad de los materiales a disposición de los alumnos.
  • Son “laboratorios multimedia abiertos”, ya que permiten obtener y crear fotografías, collages, posters, videos, grabaciones de sonido, informes, presentaciones multimedia, etc.
  • Poseen aplicaciones específicas para el aprendizaje de asignaturas curriculares, como por ejemplo ejercicios de vocabulario y gramática en varios idiomas o tablas periódicas multimedia, es decir “podemos descargar cantidad de aplicaciones de diferentes temáticas para que los alumnos jueguen mientras practican contenidos curriculares, como juegos de vocabulario, de cálculo mental, de música, etc.” (Fernández- Rodrigo, 2016, p. 11).
  • Son herramientas de comunicación, siempre que se tenga conexión a Internet. Mediante una conexión wifi se pueden difundir las creaciones en blogs, wikis entornos virtuales de aprendizaje, redes sociales o en vídeo-conferencias, esto posibilitará “compartir trabajos y actividades elaboradas en el aula con el resto de compañeros, con los docentes y con las familias” (Fernández- Rodrigo, 2016, p. 12).

Las ventajas asociadas a las tablets propuestas por Palacios et al. (2015) son tres principalmente. La primera de ellas es la siguiente:

Se considera como punto positivo que el uso de las tabletas digitales aporta autonomía al usuario, ya que puede realizar actividades o tareas educativas tanto dentro del aula como fuera. De este modo, la tipología de las actividades se ve incrementada ya que estos recursos facilitan que los alumnos puedan realizar diferentes actividades disminuyendo sus limitaciones espacio-temporales (p. 42).

En otras palabras, “las tabletas digitales, debido a su portabilidad y su autonomía, permiten convertir cualquier aula en un espacio digital, eliminado la problemática asociada a aulas de ordenadores” (Saorín, Meier, De la Torre, Melián y Rivero, 2015, p.130).

La segunda ventaja es que los alumnos adquieren un mayor nivel en las siguientes competencias y capacidades que se especifican en la Figura 1.  Por último, la tercera ventaja es “el rápido acceso a los recursos de la red en cualquier momento, la innovación o la posibilidad de trabajar con otros formatos como el audio y la imagen” (p. 42).

Figura 1. Competencias y capacidades que optimizan las tablets

Fuente: elaboración propia. Datos extraídos de Palacios et al. (2015)

Mauri, Carrera, Selga, López y Macià (2016) añaden otra ventaja relacionada con el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo y es que:

"La utilización de las tabletas digitales dentro del aula proporciona protagonismo al alumno con NEE. No sólo le da la oportunidad de vivenciar una experiencia nueva y motivadora, sino que aumenta su sentimiento de pertenencia al grupo, logrando que se sientan importantes en el aula. Su compromiso con el grupo aumenta y su esfuerzo e implicación personal es, en general, mayor" (p. 55).

En concordancia con lo anteriormente expuesto, “las tabletas digitales les proporcionan vivencias ricas sensorialmente y les permiten ser los protagonistas de las actividades” (Mauri et al., 2016, p.53). Dentro de las vivencias ricas sensorialmente podemos señalar que las tablets permiten aumentar el zoom y cambiar de contraste de la pantalla, que tienen lector incorporado, que podemos crear y manipular pictogramas, etc.

Por otro lado, Fernández- Rodrigo (2016) afirma que “las tabletas son un buen estímulo para despertar la curiosidad, motivación e interés de los alumnos, y los maestros han de presentar herramientas para que el estudiante descubra por sí mismo sus aprendizajes” (p. 11). Sin embargo, otros autores como Cánovas, García de Pablo, Oliaga y Aboy (2014) explican que las tablets en las aulas no constituyen una novedad para los alumnos, ya que desde los 2 y 3 años de edad los niños acceden a las tablets de sus padres para observar series y canciones infantiles o para jugar.

Sin embargo, pese a las múltiples ventajas que tienen las tablets en las aulas, cabe señalar que también los expertos han señalado una serie de desventajas o inconvenientes de las tablets en las aulas. En primer lugar, las tablets para Aguiar y Correas (2015) “presentan ventajas como la interactividad, ser intuitivas; e inconvenientes como alto coste de dispositivos por aula, dependencia de la conexión, su velocidad, y la gratuidad de los programas” (p. 2).

Palacios et al. (2015) señalaron que las principales desventajas de la introducción de las tablets en las aulas son las siguientes:

  • Elemento distractor que influye negativamente en el rendimiento académico de los alumnos.
  • Muchas horas de dedicación del profesorado para buscar y probar aplicaciones e idear formas de utilizarlas.
  • Aplicaciones poco adaptadas a algunas asignaturas.
  • Dificultades técnicas, como por ejemplo algunas aplicaciones no funcionan igual en todas las tablets o problemas con el wifi.
  • Poca duración de la batería de las tablets.
  • Imposibilidad de conectar USB.

Por último, Suárez et al. (2016) afirman que lo que “los docentes señalan es que, cuando no existe una pedagogía que explote las oportunidades educativas, la tableta puede convertirse en un sofisticado reproductor de tareas monótonas” (p. 85) y se repiten las prácticas educativas tradicionales.

A modo de resumen, a continuación, se muestra en la figura 2 los puntos fuertes y débiles del uso de las tablets para el profesorado y alumnado:

Figura 2. Puntos fuertes y débiles de las tablets

Fuente: extraído de Palacios et al. (2015, p. 51)

Llegados a este punto, es importante destacar el concepto de apropiación tecnológica, “es decir, cómo los usuarios se van adueñando de la tecnología móvil como parte integral de sus actividades cotidianas, valorando su uso y adaptándolo a sus necesidades y capacidades” (Nakano et al., 2013, p.141). Diversos expertos han investigado cómo explicar la aceptación de las nuevas tecnologías por parte de los beneficiarios. Por ejemplo, dos de los modelos son es TAM (Technology Acceptance Model), y la Teoría Unificada de Aceptación y Uso de Tecnología (UTAUT) validada por Venkatesh, Morris, Davis y Davis (2003), la cual pretende “explicar las intenciones que tienen los usuarios para utilizar un nuevo sistema de información y su posterior conducta de uso (…) que ha logrado explicar alrededor del 70% de la conducta de aceptación hacia la tecnología” (Nakano et al. 2013, p. 141).

En cuanto al trabajo con tablets en las aulas cabe mencionar que “no existe una metodología y una didáctica concreta y única para utilizar la tableta digital en el aula. Cada centro tiene su propio proyecto y las tabletas digitales se adquieren para diferentes finalidades educativas” (Fernández-Rodrigo, 2016, p.22). Dentro de las finalidades de las tablets podemos señalar algunas como son que se puede emplear como libro digital, para crear contenido virtual, para compartir información en la red, para realizar trabajos colaborativos o para trabajar en una plataforma virtual (Fernández- Rodrigo, 2016).

Sin embargo, un aspecto que deben tener en cuenta los docentes antes de trabajar con las tablets en las aulas es que deben realizar un trabajo previo con ellas para familiarizarse con dicho dispositivo y con las aplicaciones que nos ofrecen (Vilamajor y Esteve, 2016). En lo que respecta al rol de docente frente a los dispositivos tablets debe de ser de guía y organizador de la experiencia, decidiendo cómo se llevará a cabo (Mauri et al., 2016). Se debe de tener en cuenta que el uso de la tablets en las aulas no siempre produce una innovación, puesto que, en ocasiones, se utiliza para un proceso de aprendizaje que se encuadra dentro del aprendizaje tradicional, ya que se utiliza para consultar libros digitales, realizar y organizar apuntes, etc., produciendo un cambio funcional no pedagógico (Fernández- Rodrigo, 2016).

Además, innovar con las tablets es un aspecto complicado, pues los libros de texto hasta la actualidad son prácticamente “la piedra sobre la que se mantiene todo un edificio pedagógico” (San Martín et al., 2015, p. 151). Partiendo de esta idea, las tablets no pueden ser un elemento sustitutorio del libro de texto, sino que deben integrarse y ser un dispositivo más del proceso formativo dentro del concepto pedagógico de lo que hoy en día denominamos Educación 2.0 (Aguiar y Correas, 2015).

Conclusiones

Dentro del amplio abanico de herramientas que conforman las TIC, encontramos los dispositivos móviles (m-learning), entre los que destacan las tablets y los smartphones, los cuales nos permiten flexibilizar los procesos de enseñanza-aprendizaje, puesto que su principal característica es que permiten que el aprendizaje se produzca en cualquier momento y lugar. En este contexto, es importante apostar por una sólida formación tanto inicial como permanente del profesorado en relación a las TIC y a la competencia digital, la cual cuenta con una posición clave en nuestra sociedad, la Sociedad de la Información, al ser una de las siete competencias clave que se recogen en la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se establecen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato, de conformidad con los resultados de investigación educativa y con las tendencias europeas recogidas en la Recomendación 2006/962/EC, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente.

Referencias

Legislación

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