Cómo aprender trabajando y aprendiendo de los demás »
20/02/2019 por Inés Huertas González-Carrascosa

Aprendizaje Cooperativo

 

 

 

El aprendizaje cooperativo es un término genérico que se usa cuando nos referimos a un grupo de procedimientos de enseñanza basados en organizar la clase en pequeños grupos mixtos y heterogéneos donde los alumnos deben trabajar de forma conjunta y coordinándose entre sí para poder resolver determinadas tareas académicas y así poder mejorar y profundizar más en el aprendizaje. Para que un alumno pueda alcanzar sus objetivos, es necesario que el resto del grupo logre alcanzar los suyos.

Veremos diversas aplicaciones didácticas, así como las ventajas que este tipo de enseñanza les ofrece a los alumnos.

Palabras clave

Aprendizaje, cooperación, trabajo en equipo, colaborar, estimular.


Cooperative learning is a generic term that is used when we refer to a group of teaching procedures based on organizing the class into small mixed and heterogeneous groups where students must work together and coordinate with each other in order to solve certain academic tasks, so to be able to improve and deepen more in the learning. For a student to achieve their goals, it is necessary that the rest of the group achieve theirs.

 We will see various didactic applications, as well as the advantages that this type of teaching offers to students.

Keywords

Learning, cooperation, teamwork, collaborate, stimulate.


1. Introducción

Para mostrar en que consiste el aprendizaje cooperativo se ha utilizado la imagen de un árbol como una metáfora en la que el tronco, que en este caso representa los  cuatro ámbitos de intervención, es el sustento de las tres teorías del proceso de aprendizaje cooperativo en el aula simbolizadas en este caso por las hojas de color verde oscuro y de las ventajas de este aprendizaje, representadas en hojas de color verde claro.

La frase “juntos podemos llegar más alto” hace referencia a la cooperación entre los mismos alumnos así como con el profesor. Para que este método tenga éxito, es fundamental la implicación del profesorado, tiene que esforzarse por desempeñar el rol de la persona que ayuda al alumnado a madurar, a expresarse, a comunicarse, a negociar significados, a tomar decisiones y a resolver problemas y por parte de los alumnos, ellos tienen que ver que realmente existe esa cooperación a la hora de trabajar porque de no ser así, seguirán viendo como su trabajo sigue siendo algo segmentado en diferentes asignaturas.

Imagen 1. Árbol que esquematiza el aprendizaje cooperativo

2. Breve descripción

Frente a la concepción tradicional del aprendizaje surge una nueva concepción de la experiencia educativa: el aprendizaje cooperativo.

El aprendizaje cooperativo es un término genérico usado para referirse a un grupo de procedimientos de enseñanza que parten de la organización de la clase en pequeños grupos mixtos y heterogéneos donde los alumnos trabajan conjuntamente de forma coordinada entre sí para resolver tareas académicas y profundizar en su propio aprendizaje.

Los objetivos son fomentar experiencias de aprendizaje cooperativo más que las  metodologías de trabajo individual y competitivo; eliminar el examen tradicional a favor de un sistema de evaluación formativa, continua y negociada; y sustituir las clases  magistrales por sesiones donde descubrir los contenidos teóricos a partir de la reflexión, del debate, de la coordinación y de las actividades prácticas.

Justificamos esta  experiencia porque se supone que  formamos alumnos  que  tendrán que trabajar a veces de manera individual y otras en equipo, pero en ambas situaciones se requerirá de él decisiones y aportaciones que deberá asumir de manera autónoma, pero también colegiada y consensuada.

  • La concepción:

Organización de la clase en pequeños grupos mixtos y heterogéneos donde los alumnos trabajan conjuntamente de forma coordinada entre sí para resolver tareas académicas y profundizar en su propio aprendizaje.

  • Los objetivos:

Fomentar experiencias de aprendizaje cooperativo más que las metodologías de trabajo individual y competitivo.

Eliminar el examen tradicional a favor de un sistema de evaluación formativa, continua y negociada.

Sustituir las clases magistrales por sesiones dónde descubrir los contenidos teóricos a partir de la reflexión, del debate, de la coordinación y de las actividades prácticas.

  • Resultados:

Alumnos que trabajan a veces de manera individual y otras en equipo, pero en ambas situaciones se requerirá de ellos decisiones y aportaciones que deberán asumir de manera autónoma, pero también colegiada y consensuada.

3. Las teorías del aprendizaje cooperativo

La educación basada en el aprendizaje cooperativo usando la metodología PBL (aprendizaje basado en problemas):

  • Los alumnos llevan a cabo un amplio proceso de investigación para responder a una pregunta compleja, a un problema o a un cambio.
  • Los alumnos tienen autonomía y capacidad de decisión durante el desarrollo de los proyectos de aprendizaje que.
  • Los alumnos deben ser «planeados, diseñados y elaborados para conseguir que los alumnos aprendan los contenidos básicos, trabajen las competencias del siglo XXI (como por ejemplo la colaboración, la comunicación y el pensamiento crítico) y creen productos y presentaciones de calidad» (Pereira Baz, 2014).

Pereira Baz (2014).

Considera que, en este tipo de aprendizaje, lo fundamental no es el producto o resultado final del proyecto sino el proceso de aprendizaje y profundización que llevan a cabo los estudiantes. Además, considera que, para que un proyecto tenga sentido, es necesario que los alumnos estén verdaderamente interesados y que exista un objetivo formativo claro. Para él, es imprescindible que el proyecto desarrolle contenidos significativos; pues este tipo de aprendizaje no permite abarcar la misma gama de contenidos que otras metodologías, pero sí permite que se trabajen de una manera más profunda. Es necesario partir del currículo académico y seleccionar lo que el profesor considere más importante. Para que los alumnos se impliquen verdaderamente en el proyecto, necesitan partir de la necesidad de conocer cosas nuevas. Por ello, es importante iniciarlo con una actividad que despierte el interés de los participantes y que les suscite dudas y preguntas; ya sea mediante un vídeo, un debate, un invitado en la clase, una lectura, etc.

Una vez planteada la situación inicial, debe formularse una pregunta que dirija el trabajo. Esta debe ser clara y tener una respuesta abierta que obligue a los alumnos a trabajar las competencias y conocimientos que buscan adquirirse con la actividad. Para que le proceso funcione, los alumnos deben ser autónomos y protagonistas de la acción; es decir, deben ser capaces de opinar, elegir y tomar decisiones. No obstante, puesto que el planteamiento general de la actividad debe siempre adaptarse a la realidad del aula, es necesario distinguir entre tres niveles de autonomía:

En el nivel bajo, los alumnos reciben instrucciones sobre qué deben estudiar e, incluso, sobre cómo diseñar, crear y presentar los productos finales. En el nivel intermedio, el docente proporciona una serie limitada de opciones para evitar que los estudiantes se vean desbordados por la multitud de posibilidades que se les plantean. Por último, en el nivel alto autonomía, los alumnos toman todas las decisiones que surjan a lo largo del proyecto; llegando incluso a poder elegir el tema y la pregunta de partida.

Como ya se ha mencionado, Pereira Baz (2014) destaca que en el proyecto deben trabajarse las habilidades y competencias del siglo XXI; es decir, la colaboración, la comunicación, el pensamiento crítico y el uso de las nuevas tecnologías. Para ello, es necesaria una explicación explícita mediante guías, consejos y materiales para, continuación, darles a los alumnos la oportunidad de ponerlas en práctica a través de las tareas y actividades del proyecto.

Resulta también fundamental en este tipo de actividades que los alumnos lleven a cabo un proceso de investigación por el que los estudiantes se planteen sus propias preguntas, se encarguen de la búsqueda de los recursos necesarios para responder a dichas cuestiones que, a su vez, generarán nueva dudas; lo que finalmente les llevará a establecer sus propias conclusiones. Lo relevante de este tipo de investigación es que conlleva una innovación real, pues «surgen nuevas preguntas, nuevos productos y nuevas soluciones». En definitiva, se trata de actividades que buscan promover una actitud crítica ante el mundo y fomentar la colaboración para resolver un conflicto o responder a una pregunta de forma eficiente.

Pereira Baz (2014) destaca además la importancia de que los alumnos aprendan a evaluar el trabajo de otros, por lo que este tipo de proyectos implica que cada participante revise el trabajo de los demás.

Puesto que, como ya se ha mencionado, el objetivo final de la actividad no es el resultado del proyecto, sino el proceso de aprendizaje; la respuesta a la pregunta planteada puede presentarse  en multitud de formatos, dependiendo de las características del grupo de trabajo.

Imagen 2. Resume la teoría de Pereira Baz

Según Goikoetxea y Pascual (2002).

La instrucción y organización  en el aula caracterizadas por el trabajo en grupos pequeños (usualmente 4 a 5 miembros) de alumnos heterogéneos (bajo, medio y alto rendimiento; varones y mujeres; etnias diferentes) para lograr objetivos comunes de aprendizaje.

Según la teoría de la interdependencia social de Johnson, Johnson y Holubec (1995).

La teoría de la interdependencia social basada en cinco aspectos clave:

  • Interdependencia positiva.
  • Responsabilidad individual y grupal.
  • Habilidades interprofesionales.
  • Interacción estimuladora.
  • Y evaluación grupal.

¿Cómo plantear un proyecto? 

  • Las metas deben estar claras.
  • Se deben premiar los logros puntuales conseguidos por los alumnos y es necesario compartir recursos.
  • Y se deben asignar tareas y funciones individuales.

Las responsabilidades de los alumnos:

  • Deben asumir los roles asignados.
  • Deben respetar las identidades y funciones de los demás.
  • Deben ser capaces de hacer frente a los problemas o a las amenazas que puedan ir surgiendo.
  • Deben utilizar la imaginación.

Características:

Los alumnos tienen una responsabilidad como grupo: asumen los objetivos y las metas comunes.

Los alumnos se responsabilizan de manera individual de la parte del trabajo que les ha sido asignada.

Habilidades de los alumnos para poder lograr los objetivos:

  • Empatía,
  • Asertividad,
  • Participación,
  • Implicación,
  • Diálogo,
  • Capacidad para llegar a acuerdos,
  • Capacidad de resolución de conflictos,
  • Toma de decisiones,
  • Confianza en los compañeros y apoyo mutuo,
  • Deben ser capaces de responsabilizarse de los resultados obtenidos, sean buenos o malos.

4. Aplicaciones didácticas

Las enormes ventajas que ofrece el aprendizaje cooperativo para la promoción del éxito escolar y la mejora de la convivencia, nos lleva a identificar cuatro ámbitos de intervención sobre los que podría sustentarse el proceso aprendizaje cooperativo en el aula y el centro:

Primero: la red de aprendizaje.

La creación progresiva de una estructura cooperativa en el aula, de forma que los alumnos trabajen juntos en la construcción de aprendizajes compartidos. La estructuración de esta red depende del trabajo secuenciado sobre los distintos elementos básicos que hacen funcionar la cooperación en el aula.

Segundo: utilización de la red de aprendizaje

Sirve para potenciar el proceso educativo. La red de aprendizaje sólo tiene sentido si se pone al servicio del proceso educativo de los alumnos. Esto implica que, desde el primer momento, debemos incorporar estrategias de aprendizaje cooperativo en el tratamiento de los distintos contenidos curriculares. En este sentido, podemos hablar de la sesión cooperativa. En la que se definen algunas estrategias de aprendizaje cooperativo que resultarían útiles en distintos momentos del desarrollo de una sesión de clase.

Tercero: la cultura de la cooperación.

Generalización de una cultura de cooperación en el aula y el centro, que lleve a una redefinición del proceso enseñanza-aprendizaje, otorgando a la interacción cooperativa de un lugar central.

Cuarto: la red de enseñanza.

Los retos que supone la diversidad en el aula exigen que los maestros mantengan una actitud creativa, articulando respuestas ante situaciones nuevas. Desde esta perspectiva, la implantación de una estructura cooperativa en el aula resulta más fácil cuando constituye el objetivo común de un grupo de profesores, que trabajan juntos para ponerla en marcha. Por ello, creemos que sería conveniente –que no imprescindible– el establecimiento de una red de enseñanza en el centro, a través de la implantación de dinámicas de trabajo en equipo del profesorado.

5. Ventajas del  aprendizaje del sistema cooperativo

Los alumnos tienen constancia de la globalidad y diversidad de cualquier tema, sabiendo que todos los conocimientos se complementan en alguna medida, en vez de segmentar cada conocimiento en cada una de las diferentes asignaturas. De este modo, y unido al hecho de que los niños están aprendiendo elementos y unidades comunes, van a ser capaces de extrapolar todo lo aprendido a otros aspectos de la vida cotidiana.

Los alumnos percibirán que, para que cualquier proyecto en equipo llegue a buen puerto, es necesaria una coordinación entre los miembros del grupo y una organización muy clara de los pasos a seguir.

Al promover la realización conjunta de las actividades creando los diferentes grupos de trabajo se establecen diferentes canales de comunicación y aprendizaje y todos ellos son igualmente válidos, tanto entre compañeros como con el docente. Además, en cada actividad diferente se establecen nuevos grupos de trabajo, por lo tanto, facilitaremos la colaboración de todos los alumnos entre ellos y así se maximizan las posibilidades de aprender de todo el alumnado.

Al establecer una cultura basada en la ayuda y el apoyo mutuos, se propicia un entorno favorable a la promoción del aprendizaje de todos los alumnos, que se ayudan entre sí para que todos sean capaces de lograr los objetivos en las actividades.

El alumno adquiere autonomía e iniciativa a la hora de trabajar. De forma individual, cada alumno siente que su opinión es importante y se afirma como un miembro activo y valioso en la clase. Como en todos los sistemas basados en la cooperación, el nivel de rendimiento al que accede el alumno es superior al que alcanzaría si la actividad se llevara a cabo de manera individual, porque todos los alumnos trabajando en grupo adquieren mayores capacidades que sumando las que adquieren cada uno de forma individual; esto se debe a la sinergia que se origina al trabajar en equipo.

Es importante que los estudiantes detecten la importancia del debate y la comparación de las distintas perspectivas y los diferentes puntos de vista en el proceso de aprendizaje: cada alumno aportará unos conocimientos y unas opiniones y varios (o todos) pueden estar en lo cierto. Este tipo de actividades cooperativas fomenta que los estudiantes valores las opiniones de sus compañeros y aprendan que las demás personas pueden aportar información útil y necesaria a un trabajo; en definitiva, la importancia del trabajo en equipo.

Las actividades cooperativas enseñan a los alumnos que, para que cualquier trabajo en equipo funcione correctamente y se puedan obtener de él los resultados esperados, es fundamental que los miembros de equipo confíen los unos en los conocimientos y las capacidades de los otros y que se cree entre ellos una relación de igualdad.

En un modelo habitual de enseñanza, el profesor evalúa los trabajos de los alumnos y, en muchas ocasiones, estos no entienden el porqué de las decisiones del profesor. En consecuencia, no son capaces de aprender de sus propios errores. Obligar a los alumnos a evaluar los trabajos de los demás fomenta la actitud crítica y fuerza a los alumnos a detectar las respuestas correctas de las incorrectas. Además, aprenderán a expresar las críticas de forma educada y constructiva para no herir los sentimientos de los demás.

Un impacto a largo y medio plazo. Trabajar de forma cooperativa con todo el profesorado es un claro potencial, pero esto mismo puede convertirse en una debilidad si no todos los docentes se implican de la misma manera. Los alumnos tienen que ver que realmente existe esa cooperación a la hora de trabajar porque de no ser así, seguirán viendo como su trabajo sigue siendo algo segmentado en diferentes asignaturas. Por lo tanto para que este método tenga éxito, es fundamental la implicación del profesorado, tiene que esforzarse por desempeñar el rol de la persona que ayuda al alumnado a madurar, a expresarse, a comunicarse, a negociar significados, a tomar decisiones y a resolver problemas.

La importancia del apoyo del profesor para la resolución de cualquier cuestión o duda con la que se encuentren y que sean incapaces de resolver por su cuenta: es importante que los alumnos sean autosuficientes y capaces de solucionar conflictos por su cuenta, pero igual de importante es que se sientan apoyados y respaldados en todo momento por un docente. Dicha sensación de seguridad les dará libertad para investigar con mayor libertad y a atreverse a dar cada vez más pasos y más complejos.

Conclusiones

Las investigaciones realizadas indican que la cooperación conduce aun mayor empeño en alcanzar los objetivos, a la generación de relaciones interpersonales más positivas y a una mayor salud mental que los métodos competitivo e individualista. El docente que aplique el aprendizaje cooperativo deberá planificar y ejecutar cuidadosamente cuatro acciones concretas. Tendrá que tomar varias decisiones previas a la enseñanza. Deberá decidir cuáles serán sus objetivos conceptuales y actitudinales; cuántos alumnos habrá en cada grupo; cómo distribuirá a los alumnos en los grupos y cuánto tiempo trabajarán juntos, cuál será la mejor manera de disponer el aula; cómo utilizará los materiales didácticos, y qué roles les asignará a los miembros del grupo.

Les asignará tareas claras y les explicará qué es la interdependencia positiva dentro del grupo y entre los grupos, qué es la responsabilidad individual y qué técnicas grupales habrán de aplicar en cada lección a fin de mejorar continuamente su desempeño.

Referencias

Libros

  • Johnson, D.W., Johnson, R.T. y Holubec, E. J. (1995). Los nuevos círculos de aprendizaje. Cooperación en el aula y la escuela. Alexandria, Va.: Association for Supervision and Curriculum Development.
  • Pereira Baz, M. A. (2014). Ocho claves del aprendizaje por proyectos.
  • Senabre, I. Aprendizaje y desarrollo de la personalidad. Universidad Internacional de Valencia.

Revistas

  • Goikoetxea, E. y Pascual, G. (2002). “Aprendizaje cooperativo: Bases teóricas y hallazgos empíricos que explican su eficacia”. Educación XX1, Vol. 5 (pág. 227-247). 

Links

  • Pereira Baz, M. A. (2014). Ocho claves del aprendizaje por proyectos. http://cedec.educalab.es/es/noticias-de-portada/1559-8-claves-del-aprendizaje-por-proyectos.
  • Goikoetxea, E. y Pascual, G. (2002). Aprendizaje cooperativo: Bases teóricas y hallazgos empíricos que explican su eficacia. Educación XX1 (Vol. 5). 227-247. 
  • Johnson, D.W., Johnson, R.T. y Holubec, E.J. (1995). Los nuevos círculos de aprendizaje. Cooperación en el aula y la escuela. Alexandria, Va.: Association for Supervision and Curriculum Development. http://redes.cepcordoba.org/file.php/29/AEE_Johnson.pdf.
  • Senabre, I. Aprendizaje y desarrollo de la personalidad. Universidad Internacional de Valencia. http://campus.viu.es/bbcswebdav/pid-946343-dt-content-rid-7691052_1/courses/50018_10_I_2016-17/01MSEC_ISenabre%281%29.pdf.